Paul Buchheit on People, change and risk
Escrito el 29 de Enero de 2008 a las 10:33
I think in general people are uncomfortable with things that are different. Even now when I talk about adding new features to Gmail, if it isn’t just a small variation or rearranging what’s already there, people don’t like it. People have a narrow concept of what’s possible than what really is possible. So they just get uncomfortable , and they kind of tend to attack it for whatever reason.
[…]
I’m suddenly reminded that, for a while, I asked people if they were playing Russian Roulette with a gun with a billion barrels (or some huge number, so in other words , some low probability that they would actually be killed), how much would they have to be paid to play one round? A lot of people were almost offended by the question and they’d say, “I wouldn’t do it at any price.” But, of course, we do that every day. They drive to work in cars to earn money and they are taking risks. They want to pretend that everything is risk-free.“
Traducción:
Creo que la gente en general se siente incómoda con las cosas que son diferentes. Incluso ahora, cuando hablo de añadir nuevas funcionalidades a Gmail, si no se trata únicamente de pequeñas variaciones o reordenar lo que ya existe, a la gente no le gusta. La gente tiene un concepto de lo posible mucho más pequeño de lo que realmente es posible. Así que se sienten incómodos, y tienden a atacarlo con cualquier excusa.
[…]
Me acuerdo de repente de que, durante un tiempo, preguntaba a la gente que, sí estuvieran jugando a la ruleta rusa con una pistola de un billón de recámaras (o algún número muy alto, es decir, que en otras palabras tuvieras una probabilidad muy baja de morir), cuánto dinero pedirían por jugar una ronda. Mucha gente casi se ofendía por la pregunta, y decían cosas como “Yo nunca haría algo así, a ningún precio”. Pero por supuesto, todos corremos riesgos todos los días. La gente coge el coche para ir al trabajo y ganar dinero, y están corriendo un riesgo. Quieren pensar que todo está libre de riesgos.“
Paul Buchheit es el creador de Gmail. El texto está extraido de Founders At Work.
Algunas citas para el nuevo año
Escrito el 31 de Diciembre de 2007 a las 13:40
- “Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden resolverse al mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando creamos dichos problemas“, Albert Einstein
- “La definición de la locura es continuar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes“, Albert Einstein
- “Todo, incluso lo que está bien hecho, es mejorable“, Ishikawa
- “Todo viaje de mil millas comienza con un solo paso“, proverbio chino
- “La manera en la que vemos el problema es el problema“, Stephen Covey
- “Es tu mente la que crea el mundo“, Siddhartha Buddha
La verdad que encierran estas citas tiene mucho poder. Usadlo con responsabilidad.
Feliz, próspero, productivo, efectivo, eficaz, eficiente, rompedor 2008 a todos. ![]()
Andreu Buenafuente
Escrito el 23 de Noviembre de 2007 a las 21:34

Mi productor me preguntó ¿Por qué vas a colgar esto en Internet? Le contesté “no lo sé… ¿Por qué te casaste tú?”. Me dijo “no lo sé”… Pues yo lo mismo. Y tú además tuviste dos hijos. Hay cosas que simplemente no hay que pensarlas demasiado” (Andreu Buenafuente en el EBE07)
Shel Israel
Escrito el 23 de Noviembre de 2007 a las 18:53
Fun is very important. Fun is good for productivity.” (Shel Israel)
Tendré que escribir más sobre esto en cuanto tenga tiempo. Más sobre la intervención de Shel Israel en el Evento Blog en El Blog Salmón.
Citas
Escrito el 23 de Noviembre de 2007 a las 14:41
Un cínico es una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada” (Oscar Wilde)
Lo mismo se dice de los economistas.” (Tim Harford, El economista camuflado)
Ratas con ideas
Escrito el 12 de Septiembre de 2007 a las 19:43
Desde que me hice emprendedor he recibido más propuestas, proyectos, ideas, ofertas, colaboraciones e invitaciones a participar en foros, blogs y eventos que en los últimos…Umm…¿Cuatro años? Y estoy encantado, de veras, pero es sólo porque he ido aprendiendo a decir que no a lo que no me interesa, a lo que veo que no puedo afrontar o a aquello en lo que no veo claro mi papel.
Ocurrió anecdóticamente que el mismo día en que me despedí definitivamente de mi anterior ocupación y puse el proverbial correo de “hasta siempre” con mis nuevos datos, un compañero de la empresa con el que no había tenido demasiada relación (y que desde luego no me había puesto un correo en la vida) me mandó cinco párrafos explicándome que él tenía una idea estupenda, que era una oportunidad magnífica y que seguro que a mí me interesaba tener una reunión con él para estudiarla y apostar por ella.
Que bonito lo de apostar. Ya he hablado de ello en alguna que otra ocasión.
¿Por qué este hombre, si está tan convencido de su idea, no se lanza a emprenderla el por su cuenta? Y lo que es más, ¿Por qué de repente decide confiar en mí y escogerme prácticamente como socio para dicha idea? Ambas preguntas están muy relacionadas. Típicamente el factor dominante es el miedo a emprender, a correr riesgos, a que las cosas no salgan bien y nadie quiera volver a contratarlo. La verdad, si uno piensa así de sí mismo creo que ya está tardando en emprender un programa de reciclaje profesional profundo, pero en fin, allá cada uno. A lo que voy es que cuando uno ve a otro que sí se lanza a correr los riesgos, subconscientemente dice “que corra el riesgo por mí”. Si triunfamos, repartimos. Si fracasamos, el se estrompa y yo sigo calentito al abrigo de mi contrato fijo.
Otro factor importante es el “I’m more of an idea rat“, parafraseando una tira cómica de Dilbert (*) (por cierto, interesante reflexión la del título de este blog :twisted:). Los tipos del “yo soy un hombre pensante” y que actuen (y corran los riesgos) otros. De estos hay dos clases: los de que sí, que deben ser el 0,0005%, y los de que no, el 99,9995% restante. Los de que sí son gente que realmente tienen una visión prodigiosa y son capaces tanto de tener grandes ideas como de distinguir las viables de las simplemente originales, y además aportan experiencia, consejo, estrategia, dirección, liderazgo… Haberlos haylos. Los de que no (idea rats) son los que siguen creyendo en el valor de las ideas por las ideas, algo de lo que ya se ha hablado tanto en este blog como en la blogosfera emprendedora en general.
Estadísticamente, puede ocurrir que se nos cruce por delante un tipo de los de que sí, alguien que no solo tiene ideas geniales sino que además son viables y tiene la capacidad de llevarlas adelante, y en ese caso tal vez tengamos ante nosotros la oportunidad de nuestras vidas. ¿Qué factores pueden ayudarnos a distinguirle? Se me ocurren al menos los siguientes:
- Algo de carrera: todo el mundo tiene que empezar alguna vez, pero la gente con buenas ideas suele tener al menos algunas experiencias que contar, aunque no necesariamente hayan funcionado. Es importante indagar en las causas de fallo de anteriores experiencias para determinar si se trató de consecuencias lógicas del proceso de prueba-error o de otra cosa. Tip: los de que no suelen culpar de todo a los demás (el mercado no estaba preparado, mis socios me la jugaron, los clientes no pagaban…). Por otra parte, como dice Kiyosaki, no aceptes consejos sobre emprendizaje o inversiones de alguien que no haya emprendido ni invertido nunca, sobre todo si dichos consejos son negativos.
- Trabajan sus ideas: tienen un plan de negocio, o una carpeta de recortes de artículos, un blog en el que hablan de su idea o un grupo de debate en el que la analizan, una presentación power point, una web, estudios de mercado, dossieres de franquicias, análisis DAFO… Todas o alguna de las anteriores. Si no tiene nada en negro sobre blanco, altas posibilidades de que sea un idea rat.
- Suelen tener ideas relacionadas con su campo de experiencia: no digo que a un abogado (por ejemplo) no se le pueda ocurrir de repente una manera mucho más eficiente y barata de construir centros de radiación sincrotron pero… En fin.
- Son persistentes y perseverantes: como decía Ray Crock, el creador de McDonalds, la perseverancia es lo único que importa (**). Los de que no suelen venirte un mes con una idea y al mes siguiente con otra totalmente distinta.
En cualquier caso, no nos ofendamos. Yo me considero más un de que no que un de que sí. Sí, claro que tengo ideas y muchas de ellas creo que son buenas (hey, todos los cerebros las tienen, si el suyo no produce ideas consulte con su servicio de garantía y mantenimiento), pero en absoluto me considero un visionario. Y de hecho mi empresa no deja de ser un negocio de consultoría en aquello en lo que tengo más experiencia, así que tampoco creo que me vayan a dar ningún premio a la innovación. Pero insisto: la idea no es tan importante. A los que tienen por único patrimonio una idea, debo avisarles que el mundo no funciona como en las películas y los cuentos y que hace falta mucho más que eso.
Un último consejo: creo que la pasión, algo muy importante por ejemplo a la hora de contratar personal, emprender o buscar colaboradores, no indica nada al respecto de lo buenas que sean las ideas de las personas. Por muy apasionadamente que alguien defienda una idea, siempre puede tratarse, simplemente, de una rata enamorada de su queso…
(*) La tira en cuestión, explicada en un artículo que viene al caso :
One of my favorite Dilbert cartoons shows a typical management meeting. Ratbert takes the floor and says, “ Excuse me, I’m only an intern, but may I make a suggestion? Let’s form multi-disciplinary task forces to re-engineer our core processes until we’re a world-class organization!” His pointy haired boss responds ”Sounds good, go ahead and do it.” To which Ratbert answers “I’m more of an idea rat.”
(**) La cita de Ray Crock extraida de los comentarios en el blog de Jesús Encinar:
Persevere. Nada en el mundo puede reemplazar a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que los fracasados con talento. El genio no lo hará tampoco; el genio sin recompensa ya es proverbial. Perseverancia y determinación son las únicas virtudes omnipotentes”.
Cita
Escrito el 13 de Junio de 2007 a las 14:03
Se hace cada vez más evidente, la figura del investigador principal continúa siendo una referencia única y, hasta cierto punto, solitaria, al frente de responsabilidades de gestión que distan mucho de su experiencia y conocimientos. Por este motivo, muchos investigadores españoles rehuyen actualmente participar en proyectos europeos, sobre todo en el rol de coordinadores, considerando que el trabajo de gestión es una carga demasiado pesada y alejada de sus intereses científicos”
Por Andrés Pedreño que ha sido rector de la Universidad de Alicante, consejero delegado de Universia y, diría yo, algo sabe de esto. Según la misma fuente, “No les falta razón a los que piensan que la profesión de “Gestor de investigación” tiene mucho futuro“. En su blog podéis leer sobre innovación, universidad, empresa, internet…
A ver si al final la idea no va a ser mala… ![]()
Cita
Escrito el 3 de Abril de 2007 a las 9:00
También reflexionaba sobre esos jefes de proyecto […] que pierden el tiempo intentando aserrar vanamente un árbol con una sierra sin prácticamente filo, excusando su ineficaz labor en el hecho aparente de que están tan ocupados que no tienen tiempo para afilar la sierra. Ni para pensar.”
Publicado por Diego Navarro. Vaya como se está poniendo de duro el benchmarking… ![]()
Wellington on Accountants
Escrito el 29 de Octubre de 2006 a las 9:59
Perdonadme que ponga este texto en inglés y añada poco, pero lo he encontrado navegando y me resulta absolutamente genial…Entre otras cosas, a veces me siento muy identificado con él:
Whilst marching from Portugal to a position which commands the approach to Madrid and the French forces, my officers have been diligently complying with your requests which have been sent by H.M. ship from London to Lisbon and thence by dispatch to our headquarters.
We have enumerated our saddles, bridles, tents and tent poles, and all manner of sundry items for which His Majesty’s Government holds me accountable. I have dispatched reports on the character, wit, and spleen of every officer. Each item and every farthing has been accounted for, with two regrettable exceptions for which I beg your indulgence.
Unfortunately the sum of one shilling and ninepence remains unaccounted for in one infantry battalion’s petty cash and there has been a hideous confusion as the the number of jars of raspberry jam issued to one cavalry regiment during a sandstorm in western Spain. This reprehensible carelessness may be related to the pressure of circumstance, since we are at war with France, a fact which may come as a bit of a surprise to you gentlemen in Whitehall.
This brings me to my present purpose, which is to request elucidation of my instructions from His Majesty’s Government so that I may better understand why I am dragging an army over these barren plains. I construe that perforce it must be one of two alternative duties, as given below. I shall pursue either one with the best of my ability, but I cannot do both:
1. To train an army of uniformed British clerks in Spain for the benefit of the accountants and copy-boys in London or perchance:
2. To see to it that the forces of Napoleon are driven out of Spain.
Your most obedient servant,
Wellington
— Duke of Wellington, to the British Foreign Office, London, 1812.
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