Hire Slow
Escrito el 1 de Diciembre de 2009 a las 20:49
Post rápido: anotación y extractos de algunos materiales que ando manejando últimamente sobre formación de equipos:

Esta es bastante conocida. Hace unos años Google puso estas vallas publicitarias por la zona de la bahía de San Francisco (si no recuerdo mal). Al encontrar la respuesta y ponerla en un navegador, uno obtenía instrucciones para participar en un proceso de selección de Google.

El proceso de selección de Google es durísimo, y a pesar de ello han pasado en pocos años de 2.000 a más de 18.000 empleados en todo el mundo. Aun así, mucha gente justifica sus bajos estándares de contratación porque “nos hace falta gente sea como sea”. Y no, el salario no es toda la historia. La gente que deja Google se queja precisamente de bajos salarios comparados con lo que podrían ganar en otros sitios (además de, claro está, gran presión y, por lo visto, exceso de burocracia, OMG! :-O :-O ).

En Vancouver, Canada, Electronic Arts utilizó estas. No se aun si fue primero el huevo o la gallina (Google o EA, me inclino a pensar que Google), pero ordenando los caracteres ASCII de la publicidad se lee “Now Hiring”. Niiiice.
Ya sabeis el dicho, “Hire Slow, Fire Fast”. Lo segundo es mucho más facil que lo primero, claro, pero ni tan gratificante ni tan productivo
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Releyendo a los clásicos
Escrito el 24 de Noviembre de 2009 a las 10:43
La perspectiva de los años siempre aporta nuevas lecturas a los buenos libros. Incluso si son pocos años, si han sido intensos aportarán matices, vivencias, experiencias, nuevos paradigmas… Al final, nosotros leemos los libros, pero de alguna forma, como dice Terry Pratchett, el libro también nos lee a nosotros. A veces es como encontrarse con un viejo amigo: las cosas no son las mismas, y probablemente no sientas esa conexión tan profunda e intensa que había hace tiempo, pero también nos sirve para vernos de alguna manera reflejados en el espejo de su perspectiva y para comprobar que, a pesar de todo, las raices siguen ahí, y que siempre puedes contar con esa persona (ese libro, en este caso).
Por eso me está encantando releer a mi gurú de los recursos humanos, Ricardo Semler, a quien leí antes de hacerme empresario. Mucha gente que ha ojeado “Radical” tiene la visión de que Semler predica el “flower power” de anarquía y cerveza fría, de paz, amor y el plus p’al salón. Sin departamento de recursos humanos, sin controles, sin reglas…Lógico. Uno es empleado y lee solo la parte que conviene al empleado. En Scrum por ejemplo (para mi audiencia Agilista, jejejeje
) esto sería “el Dueño de Producto no puede intervenir en el Sprint“, pero luego no aceptar compromisos, no dar estimaciones, no reportar diariamente, no mejorar la velocidad…).
Que no. Que no, hombre, que no. Que no os estáis leyendo toda la historia. Repasad. Concretamente, algunos pasajes de “El fin de semana de siete días”:
- “El primer principio que se debe aceptar es que si un empleado no siente interés por un producto o proyecto, en ese caso la iniciativa nunca tendrá éxito. Yo prefiero descubrir eso antes, de modo que pueda despedir a la persona, hacer que se despida ella, o lo que es mejor, pasarla a otro proyecto que sí le interese. […] Quiero empleados que se entusiasmen con su trabajo. Si desconocen como crear esa pasión, haré lo posible para ayudarlos. […] Para que una compañía destaque, los empleados deben estar seguros de que el interés propio, no el de la empresa, es su principal prioridad.” Lectura: que le den a la empresa, a mi lo que me interesa es jugar a la consola. Mal. Persiga usted esa pasión de jugar a la consola, caballero, pero eso implica no hacerlo aquí, ya que nosotros no nos dedicamos a eso. Si ninguno de nuestros proyectos o iniciativas le motiva, ¿se puede saber por qué demonios vino a trabajar aquí en un principio?
- “Si alguien trabaja de auxiliar de vuelo de tierra en un aeropuerto y la empresa cree que se necesitan cincuenta horas lectivas para aprender a realizar correctamente ese trabajo, ofrecerán ese curso con esa carga horaria. Pero dependerá del empleado en cuestión aceptar esas clases. La persona puede invertir ese dinero en formación para directivos o cursos de idiomas en vez de clases de control de tráfico. En vez de desalentar esas decisiones, la compañía las acepta, siempre que el empleado sepa manejar el tráfico aéreo o tratar a los clientes sin tener que recibir clases”. Lectura: debo aprender inglés, pero he visto un curso de patrón de yates que mola mucho más. Mal. Haga el curso de patrón de yates, pero en cuanto no rinda usted con el inglés consideraremos que no tiene usted criterio como para tomar decisiones por sí mismo, y como no queremos hacer de niñera de nadie le invitaremos a que madure o busque una empresa en la que les guste manejar droides sin mente.
- “Quizás las empresas no tendrían que esforzarse tanto en motivar a los empleados si intentaran hablar con ellos, descubrir lo que quieren y después otorgarles libertad para perseguir sus ideales”. Lectura: jefe, a mi lo que me motiva es tumbarme en la playita a tomar el sol. Mal. De hecho, muy bien, vaya usted a la playa y tome todo el sol que quiera, ¿qué le detiene? Lo único, claro, es que no lo va a hacer cobrando un sueldo de esta empresa. Ah, que necesita el sueldo. Bueno, puede buscar un sueldo en muchísimos sectores o empresas que no son estos. ¿Qué le detiene? Busque uno cerca de la playa. Vuelva a leer de paso el punto primero.
Al final, todo se reduce a la actitud. Semler lo resume con un ejemplo: “la mujer de la limpieza de Semco (la empresa de Semler) es tan importante como el más alto de los ejecutivos. ¿Por qué? Cuando el consejero delegado de nuestra fábrica de balanzas digitales le preguntó cuál era su trabajo, la limpiadora contestó sin dudarlo ‘fabrico balanzas’”. Mientras ni entendáis esto, queridos, ya podéis chillar, patalear, quejaros, llorar y culpar a la economía, al sector, a los clientes, a los jefes, a la vida, al tiempo, al espacio y al sum sum corda. Y sobre todo, yo no puedo explicaros lo que es Matrix: lo tenéis que ver por vosotros mismos.
Píldora roja, chicos. Píldora roja.



