Oferta y Demanda
Escrito el 15 de Abril de 2009 a las 10:16
Aviso: Ladrillo Tendencioso, Obvio y Pendenciero. Lean bajo su propia responsabilidad y no alboroten.
Albert Einstein decía que la fuerza más poderosa del universo era el interés compuesto. O eso cuentan, ya que parece ser que es una leyenda urbana como la de que en Chino “crisis” y “oportunidad” significan lo mismo. Ya me extrañaba a mi que al Maestro se le escapase en público una pamplina semejante, ya que a las siete mil fuerzas más poderosas que el interés compuesto habría que añadir por lo menos una más: la de la oferta y la demanda.
Oferta y Demanda son conceptos clave en el estudio de la economía (algo que yo hago solo a nivel amateur, que conste). Cuando sale el tema en algún curso o charla, siempre suelo poner el mismo ejemplo: supongamos que yo tengo una empresa de coches de lujo que se llaman Mencendes. Saco mi producto al mercado a un precio de 25.000 euros, y todo hijo de vecino quiere un Mencendes por su estupenda calidad y durabilidad. Pero yo no tengo capacidad de construir coches para todo el mundo, hay una cantidad limitada de Mencendes al año… Una primera opción es aumentar mi capacidad de producción invirtiendo y esperando que la economía de escala haga descender costes, aumentar los beneficios y que ese aumento de beneficios haga rentable mi inversión. Puede que sea así, y puede que no. O puede que me convierta en un monstruo enorme y no sea capaz de seguir manteniendo el nivel de calidad de mis coches. O puede que me haga tan grande que venga una crisis y se me lleve por delante por los elevados costes estructurales a los que he accedido. O puede que no sea capaz de lograr grandes economías de escala y solo ahorre un 5 o 6%, cuando en bolsa u otros mercados podría estar consiguiendo muchísima más rentabilidad.
Pero hay otra opción: dentro de mi plan de Marketing, puedo optar por no ser el lider en costes (el más duro de todos los roles) y ser el lider en calidad e imágen de marca. Así que en vez de invertir en plantas de producción subo los precios de mi Mencendes a 35.000 euros. Y sigue habiendo un montón de gente que lo quiere. Más de los que hay. Así que subo a 45.000, y entonces el número de gente que puede pagar un Mencendes es exáctamente el mismo que el número de Mencendes que vendo al año.
Muy bien: pues entonces 45.000 euros es el precio de mi Mencendes. Punto. Period. Finito. Kaputt. Köniek. Oferta y Demanda. Si lo subo más, habrá más Mencendes que compradores. Si lo bajo, más compradores que Mencendes.
Aparecen entonces hordas de moralistas al grito de “paz, amor…y el Plus p’al salón” que dicen que esto es injusto:
Que el Mencendes cuesta 18.000 euros, y que venderlo a 24.000 ya era un precio muy justo. Que el empresario es un tirano explotador (mi cantinela favorita) que se está embolsando 20.000 injustos euros por cada Mencendes que vende. Lo que no entienden estos señores es que los mercados no entiendes de morales o justicias: funcionan por los inexorables principios de la Oferta y la Demanda, aspectos inherentes a la naturaleza humana.
“Pues lo que habría que hacer es subir los salarios mínimos para que todo el mundo pudiera comprarse un Mencendes de 45.000 euros“, argumento sindical típico. Ups. Craso error. Cuando todo hijo de vecino recibe sus nuevos y relucientes salarios aumentados y van a por un Mencendes, volvemos a lo mismo: no puedo darle Mencendes a todo el mundo. Así que subo a 55…A 65… Y eso, niños, se llama inflación. Y al final solo pueden comprarse el Mencendes los mismos de antes, pero por el camino hemos hecho que los costes en nuestro país sean tan altos que no hay quien venda un Mencendes fuera de nuestras fronteras. Y hemos perdido competitividad.
Esto, que funciona para los Mencendes, funciona también para los salarios. Al fin y al cabo, hay tres tipos básicos de mercados (si no me equivoco y recuerdo bien las Lectures de economía de Stanford que tengo por ahí): productos, servicios y mercados financieros. Y los mercados de servicios se basan en personas. Comprar los servicios de personas y vender esos mismos servicios. Por lo que el product management, el marketing y el plan de negocio en empresas de servicios se basa en gran medida en el ajuste de los costes de personal y los precios por persona / mes (aaah! ya vemos por donde va el Medinilla).
Así que supongamos que yo oferto un puesto de trabajo para un consultor con titulación superior y tres años de experiencia, con buen nivel de inglés (pondría dominio, pero es que tal como está el patio de los idiomas en España me entra la risa) y excelentes dotes de comunicación oral y escrita… Y lo oferto en 12.000 euros al año. Y claro, no se presenta ni el Tato. Entonces lo oferto a 18.000, y comienzo a recibir candidaturas, pero todas por debajo de lo que necesito. Lo pongo en 22.000 y aparece algún perfil que podría servir, pero no muy motivado….Lo pongo a 24.000 y encuentro lo que necesito. Negociamos una serie de pluses en especie y ventajas laborales sobre esta cifra y la persona firma el contrato contenta. Hop. Ese es el precio de un puesto como el que ofrezco, en una empresa como la que tengo, en un mercado como el que opero. Punto. Period.
Supongamos que lo pongo en 60.000 y aparecen 120 candidatos, todos ellos válidos. Partiendo de la base de que cualquiera de ellos me sirve, negociaré entonces a la baja con estos candidatos hasta quedarme con el que acepte el puesto de buena gana por menos dinero. Y ese será el precio del puesto. Full stop.
¿Que al bajar el salario disminuye la motivación? Hay mucho escrito sobre esto. Si se trata de motivar mediante dinero (pobre recurso, por cierto, pero muy efectivo), la recompensa no puede ser arbitraria (trabaje como trabaje al final gano lo mismo), sino variable. Estoy más que dispuesto a que hablemos de incentivos variables en función de objetivos, pero lamentablemente en el 100% de empresas que he conocido de cerca (incluidas en las que he trabajado) los incentivos eran un “plus” arbitrario que todos los años se convertía en un 75, 80 u 85% de cumplimiento “para no dar el cante”, incluso si habías conseguido más de lo que te habían pedido o no habías hecho el huevo.
¿Que te ofrecen más dinero en Mercadona reponiendo, como decía alguien hace poco en los comentarios de otro artículo? Genial. Oefrta y Demanda. Eso es sin duda porque hay menor oferta de gente que quiera reponer o mayor demanda. Cualquiera de las dos es posible. Ahora mismo la demanda de consultoría no es muy alta, y desde luego es mucho menor que la cifra de nuevos titulados al año, los cuales normalmente no están por la labor de presentarse a reponedores de Mercadona, con todo mi respeto y admiración ante dichos profesionales (reponedores y licenciados), que conste.
“Pero es que el salario no es justo“… Y dale. 1) Nadie te obliga a cogerlo. 2) Esto no va sobre justicia o moral, es un mercado.
“Si tratas a las personas como mercancía no tendrás calidad ni productividad ni…“. Ah, oh, vale. Hagamos una cosa, vente a trabajar gratis. Por el buen rollo. En pro de la calidad, la satisfacción del cliente y el Plus p’al salón. “Es que el trabajo vale dinero y hay que pagarlo“. Pensé que en eso estábamos: en poner un precio al trabajo.
“Es que yo para eso prefiero quedarme en casa“. Ok, estupendo, es tu opción. Si todo el mundo se queda en su casa, subirán los salarios. Pero si mientras tú te quedas en tu casa aparecen cuatro candidatos aptos, uno de ellos conseguirá el puesto y tú te quedarás en tu casa. Sin hablar de la posibilidad de que los cuatro que aparezcan vengan de china, claro. Pero no voy a seguir con lo del offshoring porque entonces dicen que los empresarios amenazamos (¿y qué hacen los candidatos cuando dicen que prefieren irse a casa o al Mercadona a reponer?).
Y luego están las externalidades, que afectan a los mecanismos de oferta y demanda, pero eso es otra historia que da para otro post…
Aviso: ultimamente ando bastante encabr mosqueado con los comentarios sobre este tema en particular, así que se aceptan todo tipo de razonamientos y críticas, constructivas y destructivas, pero borraré inmisericordemente todos los comentarios con comentarios personales o despotriques vacíos sobre lo injusto del mundo, la vida y el sistema capitalista
![]()
Proyectos, blogs, empleo, oficina…
Escrito el 9 de Marzo de 2008 a las 9:03
Buenos días a todos. ¿Habéis ido ya a votar? Que no se os olvide…
Llevo una temporadita ausente del blog. Ya sabéis que en esto de la gestión de proyectos y la consultoría se trabaja por “sprints”, aunque estoy intentando convertir esa tendencia en un flujo más continuo para poder alcanzar un nivel de excelencia productiva basada en las prácticas de Lean y Agile…
Vale. LLevo demasiado tiempo redactando ofertas. Cambio el chip :o)
Pues eso: que ando petadete y no he tenido tiempo de contaros un montón de cosas. Por ejemplo, que estuve en Barna City con Diego y Luís y flipé viendo el CityLab de Cornella. Vaya tela. Tomen nota, señores de las administraciones. El concepto “telecentro meets vivero” es francamente alucinante. Otra cosa que contar es que en mis semanas de desconexión bloguera al Consultor Anónimo le ha vuelto a dar por hablar de Consultoría. Alabado sea el monstruo volador de espaguetti. No se qué haceis leyendome a mi cuando podíais estar en su página
Y más cosas: estoy en proceso de crear Proyectalis Gestión de Proyectos SL. La facturación, los proyectos y los clientes a los que estoy accediendo piden a gritos estructura, por lo que también tengo abierto un proceso de contratación (esta vez ya en serio y a saco: necesito que alguien me vaya echando una mano). Las posibilidades son coger a alguien de programación para las aplicaciones que van saliendo, aunque esto represente un porcentaje minoritario de los proyectos en cartera, o bien conseguir a alguien de un perfil consultor junior para los proyectos de implantación de metodologías, planificación estratégica, concursos de adjudicación, definición de programas gubernamentales, consultoría de procesos…Casi nada, y más teniendo en cuenta que posiblemente no pueda (aun) competir en sueldos con las sweat-shops…Digoooo…Las grandes. Aunque ofrezco otras muchas cosas que las grandes no podrán ofrecer nunca, o eso creo. Lectores sevillanos de formación técnica con un par de añitos de experiencia al menos y con excelentes habilidades de comunicación, por favor, contacten con el que suscribe.
Y estoy montando una oficina. Una oficina pequeñita, pero mi oficina al fin y al cabo. Con un cartel en la puerta y vinilos en las ventanas y todo. Ya me he fusilado la sección de oficinas del Ikea y he encargado dos botes de pintura “verde Proyectalis” para las paredes (que por cierto la primera capa ha quedado churretosa a tope…¿La segunda capa tapará bien?). Os adjunto un plano conceptual de lo que quiero hacer (admito sugerencias):
La zona de la entrada consistirá en un sofá, una mesita baja, una neverita y un sillón. No es que sea una zona de espera, ya que no creo que venga mucha gente a vernos, pero si una zona de relax & coca-cola donde poder, por ejemplo, leer una revista o un libro más cómodamente que en la mesa. La separación con la zona de trabajo consiste en dos estanterías de dos metros. Así mismo, la separación con la zona de reuniones (pedazo de pizarra de 2×1 que me he mercado) consiste en sendas estanterías de 1,49 de alto, por lo que hay visión por encima de ellas si estás de pie. Además son de esas de cuadrados de Ikea que no tienen contra-chapa, por lo que se ve a través si no les pones archivadores o cajas (que algunas caerán).
En la zona de trabajo he alineado las mesas en la zona de las ventanas para poder dejar libre la pared, que es un elemento de trabajo importante. No se si dejarla completamente libre y añadir un papelógrafo, poner un corcho y una pizarra o bien otra mega-pizarra, en cuyo caso podría faltar espacio para colgar carteles, post-its, paneles de proyectos… Ya veremos.
Para meter algo más de contenido, os adjunto algunos links chulos que he estado viendo sobre oficinas:
- Google Zurich (la pera…Gracias a mi amiguete Pepe por mandarme el link)
- Office Snapshots
- Start-ups españolas en Loogic
Pues eso. Que seguiremos informando.




