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Escrito el 18 de Marzo de 2008 a las 12:45
¿A que mola? ![]()
Abajo los horarios
Escrito el 9 de Marzo de 2008 a las 9:08
Cada uno administra su tiempo y su trabajo como quiere. No hay horarios y en los descansos se puede jugar una partida al Guitar Hero, el billar o un juego de mesa. Los plazos de entrega y desarrollo, eso sí, hay que cumplirlos.”
Vía El Mundo, hablando de Google. Quien me conoce sabe que lo llevo diciendo ya mucho tiempo. Y Semler también.
Proyectos, blogs, empleo, oficina…
Escrito el 9 de Marzo de 2008 a las 9:03
Buenos días a todos. ¿Habéis ido ya a votar? Que no se os olvide…
Llevo una temporadita ausente del blog. Ya sabéis que en esto de la gestión de proyectos y la consultoría se trabaja por “sprints”, aunque estoy intentando convertir esa tendencia en un flujo más continuo para poder alcanzar un nivel de excelencia productiva basada en las prácticas de Lean y Agile…
Vale. LLevo demasiado tiempo redactando ofertas. Cambio el chip :o)
Pues eso: que ando petadete y no he tenido tiempo de contaros un montón de cosas. Por ejemplo, que estuve en Barna City con Diego y Luís y flipé viendo el CityLab de Cornella. Vaya tela. Tomen nota, señores de las administraciones. El concepto “telecentro meets vivero” es francamente alucinante. Otra cosa que contar es que en mis semanas de desconexión bloguera al Consultor Anónimo le ha vuelto a dar por hablar de Consultoría. Alabado sea el monstruo volador de espaguetti. No se qué haceis leyendome a mi cuando podíais estar en su página
Y más cosas: estoy en proceso de crear Proyectalis Gestión de Proyectos SL. La facturación, los proyectos y los clientes a los que estoy accediendo piden a gritos estructura, por lo que también tengo abierto un proceso de contratación (esta vez ya en serio y a saco: necesito que alguien me vaya echando una mano). Las posibilidades son coger a alguien de programación para las aplicaciones que van saliendo, aunque esto represente un porcentaje minoritario de los proyectos en cartera, o bien conseguir a alguien de un perfil consultor junior para los proyectos de implantación de metodologías, planificación estratégica, concursos de adjudicación, definición de programas gubernamentales, consultoría de procesos…Casi nada, y más teniendo en cuenta que posiblemente no pueda (aun) competir en sueldos con las sweat-shops…Digoooo…Las grandes. Aunque ofrezco otras muchas cosas que las grandes no podrán ofrecer nunca, o eso creo. Lectores sevillanos de formación técnica con un par de añitos de experiencia al menos y con excelentes habilidades de comunicación, por favor, contacten con el que suscribe.
Y estoy montando una oficina. Una oficina pequeñita, pero mi oficina al fin y al cabo. Con un cartel en la puerta y vinilos en las ventanas y todo. Ya me he fusilado la sección de oficinas del Ikea y he encargado dos botes de pintura “verde Proyectalis” para las paredes (que por cierto la primera capa ha quedado churretosa a tope…¿La segunda capa tapará bien?). Os adjunto un plano conceptual de lo que quiero hacer (admito sugerencias):
La zona de la entrada consistirá en un sofá, una mesita baja, una neverita y un sillón. No es que sea una zona de espera, ya que no creo que venga mucha gente a vernos, pero si una zona de relax & coca-cola donde poder, por ejemplo, leer una revista o un libro más cómodamente que en la mesa. La separación con la zona de trabajo consiste en dos estanterías de dos metros. Así mismo, la separación con la zona de reuniones (pedazo de pizarra de 2×1 que me he mercado) consiste en sendas estanterías de 1,49 de alto, por lo que hay visión por encima de ellas si estás de pie. Además son de esas de cuadrados de Ikea que no tienen contra-chapa, por lo que se ve a través si no les pones archivadores o cajas (que algunas caerán).
En la zona de trabajo he alineado las mesas en la zona de las ventanas para poder dejar libre la pared, que es un elemento de trabajo importante. No se si dejarla completamente libre y añadir un papelógrafo, poner un corcho y una pizarra o bien otra mega-pizarra, en cuyo caso podría faltar espacio para colgar carteles, post-its, paneles de proyectos… Ya veremos.
Para meter algo más de contenido, os adjunto algunos links chulos que he estado viendo sobre oficinas:
- Google Zurich (la pera…Gracias a mi amiguete Pepe por mandarme el link)
- Office Snapshots
- Start-ups españolas en Loogic
Pues eso. Que seguiremos informando.
La jornada de 9 a 3
Escrito el 26 de Diciembre de 2007 a las 12:25
(desde El Blog Salmón)
Paco es un empresario real que conozco. Como es habitual en las empresas sevillanas, desde el 15 de Junio al 15 de Septiembre instaura en sus empresas la jornada intensiva, es decir, de ocho a tres, lo cuál suma la tan ansiada jornada laboral de 35 horas. Al llegar el quince de septiembre se encontró con un pequeño problema: el aire acondicionado de las oficinas estaba estropeado, y las temperaturas hacían imposible aun trabajar por las tardes. Así que mantuvieron la jornada intensiva un mes más. Cuando por fin en Octubre se arreglaron las cosas, el gerente de la empresa se entrevistó con él: “Paco, la gente está encantada trabajando de ocho a tres. No levantan la cabeza de la mesa, se concentran mucho mejor, hacen una pequeña pausa a media mañana para el café y siguen como leones, y luego tienen las tardes libres para estar con su familia, hacer deporte, descansar… Así que vienen al día siguiente como nuevos”. Y ni corto ni perezoso, Paco ha mantenido la jornada intensiva indefinidamente. Ahora tiene además una oficina vacía por las tardes que utiliza para que trabajen Freelances en las épocas de más carga de trabajo, para mantener reuniones con clientes o para celebrar actividades de formación.
Cada vez son más las empresas que se están dando cuenta de que la productividad no se alcanza a base de echar más horas. Más bien todo lo contrario: ante las jornadas dilatadas de forma continua a injustificada, la productividad decrece alarmantemente. Y es que si siempre estás esprintando, en realidad acabas haciendo jogging a trote cochinero. En eso los anglosajones y muchos europeos nos llevan bastante ventaja, sobre todo partiendo de la base de que su jornada de trabajo, cultural e históricamente, es la de nueve a cinco, con una pausa de pocos minutos para hacer un almuerzo frugal, algo que además es mucho más sano que meterse un menú de dos platos, vino, postre y café y luego intentar mantener el pabellón tres horas más en la oficina.
Muchas empresas, las primeras de la clase, están dando incluso un paso más allá instaurando jornadas de seis horas de oficina, complementadas con teletrabajo. Sinceramente, en base a mi experiencia directa, lo que no se hace en la oficina en seis horas ya no se hace. Y tendría que usar una hoja de cálculo para poder contar a toda la gente con la que me he encontrado a lo largo de mi carrera que están diez horas en la oficina pero afirman tener la sensación de no sacar más de dos o tres horas productivas al día.
Al final es una cuestión de cultura, ganas, voluntad por todas las partes, confianza y compromiso. Casi nada. Porque si el empresario desconfía de que los trabajadores vayan a aumentar la productividad al estar menos horas en la oficina, y estos lo que hacen es precisamente aprovecharse de la situación, pues mal vamos. Pero en unos tiempos de inflación y con un mercado laboral francamente complejo, ofrecer jornadas más humanas, productivas y agradables puede ser un factor importante para atraer y retener el talento y, con él, la tan ansiada productividad. Desde aquí, mi humilde lanza por las jornadas de trabajo lógicas.



