Llenando el día

Escrito el 23 de Febrero de 2012 a las 11:46 

Disclaimer - Rant de los de “a ver si me sacan en el Menéame” a continuación. Si no te gusta, es muy facil - no leas. Mi blog es mío y me lo cruspo como quiero ;-)

Como a todos, la situación en España me preocupa bastante. Pero no hay que ser demasiado catastrofista: tal como leí el otro día en un brillante artículo (cuyo origen no logro recordar, lo siento), España no es ni Grecia, ni Portugal, ni Italia. No es ni siquiera Alemania. Se refería el artículo a que las empresas Españolas están más internacionalizadas en las de Portugal, la situación socio-económica no es comparable a la de Grecia, la banca es más potente y solvente que la Italiana e incluso la deuda pública es sensiblemente menor que la alemana.

Pero España tiene un problema donde somos campeones: el paro. Entre las naciones “potentes”, solo Sudáfrica con un 25% supera nuestro 23 y pico. Quien más quien menos tiene un familiar en paro, o varios. O familias enteras donde todo lo que entra es la prestación o directamente el subsidio (hay una diferencia entre estas dos, por cierto, cosa que parece que mucha gente ignora por las conversaciones que tengo a pie de calle).

Podría hablar largo y tendido sobre la reforma laboral, los movimientos neo-proletarios o como queráis llamarlos, la competitividad de las empresas españolas y qué le daban de comer exáctamente al pobre gato de Schrödinger. Pero hoy vengo un poquito mas cabroncete.

Lo que vengo a querer decir hoy es que, mal que nos pese, aquí sigue sobrando gente. Ahi va eso. Palada de abono al ventilador, abono fresquito para todos… :twisted:

Porque en mi trabajo diario como consultor en empresas, me sigo encontrando con puñados de personas que se dedican básicamente a llenar el día y que no se note que, en realidad, no producen un comino. Personas cuyo único talento parece ser convocar reuniones, hablar por teléfono, responder a interminables hilos de correo electrónico con copia a todo quisqui y tomar cafés. Y eso que hace tiempo que trabajo poco con el sector público, que si no apaga y vámonos. Para goce y jolgorio de mis lectores de trinchera, admitiré que cuanto más trepa uno por el organigrama, más probabilidades de encontrar a esta especie de parásitos corporativos. Por lo que probablemente el sueldo de estas garrapatas podría emplearse mejor en dos (o a veces más) trabajadores productivos y motivados. Si leyendo esto te sientes aludido y ofendido, háztelo mirar. Te auguro malos tiempos a la vuelta de la esquina.

Como dato interesante, de todas las ventas realizadas el año pasado (que fueron unas cuantas), cuatro insistieron en tener una reunión previa para “evaluar el servicio”, “centrar el proyecto”, “conocer mejor las circunstancias”…Perfecto. Todas estas reuniones fueron muy bien. Pero ninguna de ellas llevó a cerrar una venta. Podría inferirse que somos muy malos en las reuniones de venta pero, humilde pero honestamente, consultados mis otros clientes (muchos de ellos ya amigos) desmienten este factor. La estadística y el olfato personal de cinco años vendiendo nuestro producto son determinantes: a más interés en “hablar por teléfono” y “tener una reunión”, menos probabilidades de que finalmente se haga algo. Me acuerdo ahora de aquel artículo primigenio sobre las alarmas en las reuniones de venta, y llego a la conclusión de que el problema de las reuniones de venta, si el producto es simple y está correctamente paquetizado (como los cursos de Proyectalis, por ejemplo) es precisamente la reunión. Ergo mi única conclusión posible es que todos estos señores tan interesados en mantener reuniones y llamadas que rara vez bajan de media hora / tres cuartos sólo intentan llenar sus días, ya que los proyectos que se cierran normalmente lo hacen en base a dos o tres correos electrónicos muy rápidos. O eso, o son tremendamente ineficientes (¿para que dedicas tres horas de correos, llamadas y reuniones para intentar centrar un curso que, al final, no va a realizarse porque menganito no quiere, fulanito ya ha cerrado con otro proveedor o turunganito no te da presupuesto?).

Incluso como consumidor, raro es el día en el que no tengo que sufrir un servicio pésimo y desganado, desde repartidores de envíos hasta dependientes, pasando por vendedores de coches, organizadores de eventos, empleados de banca… Mucha gente que tiene trabajo, en vez de levantarse todos los días y dar gracias a $deity por ello, parece que van para el curro masticando arena, y así se pegan el día entero. Cada vez que recibo un tratamiento de este tipo me pregunto: entre los cinco millones y pico de personas en paro, ¿no hay nadie a quien le gustaría estar haciendo esto de buena gana?

A mi no me gusta mi trabajo, pero no lo voy a dejar tal como está el patio. Mientras tanto, me dedico a hacer lo menos posible. Total, me pagan igual: trabajar más porque sí sería de tontos“: recuerdo que en algun celebrado post antiguo me pusieron algo así en los comentarios. Y por el camino tienes una persona con paga, pero infeliz. Que además está haciendo infeliz a todos los que le rodean por contacto (como dice Emilio Duró, lo malo se pega).

¿Que falla en este planteamiento? Los gerentes. Los managers. Los líderes. En una empresa con una potente Cultura Corporativa de esfuerzo, desempeño, mejora, crecimiento, aprendizaje, trabajo en equipo y enfoque al cliente (Agile/Lean anyone?), el líder no permitiría que un miembro de la tribu vaya en contra de los valores de la misma. Por lo que hay tres factores que no se están reforzando lo suficiente: contratar a personas que realmente vayan a disfrutar con el trabajo y sentirse a gusto en la cultura en la que vamos a sumergirlas, reforzar esa cultura todos los días entre las personas que forman la tribu y apartar a aquellas que finalmente demuestren no ser coherentes con los valores tribales. Escribí sobre ello hace cuatro años, cuando nos preguntábamos qué hacer con los elementos nichapantes

Curiosamente ayer escuchaba un capítulo del podcast de Freakonomics y hablaban de la situación en España e Italia. Comentaban los altos índices de paro y decían que, aunque alguien podría pensar que “es que somos unos vagos”, la realidad era que habían factores económicos que incentivaban esta situación, como los prolongados y altos subsidios de desempleo y la dificultad que tenían los empresarios para despedir a los trabajadores que no funcionaban, lo que tenía el doble efecto de no dejar sitio para los que realmente querían trabajar y que además los empresarios se lo pensaran dos veces antes de contratar gente, en picos de demanda por ejemplo. No opino (o me guardo mi opinión completa): solo reflejo cómo nos ven los economistas.

No quiero dejar este Rant sin referirme al sector público, por el que antes hemos pasado de puntillas. Si hay alguien que se ha ganado a pulso la medalla de “llenando el día” es el típico funcionario de ventanilla de chiste de Forges. Comprendo que decimos “funcionario” y es un saco muy grande, pero todos sabéis perfectamente a qué me refiero. Ni al policía que está haciendo turnos de noche, ni al médico de la puerta de urgencias, ni al profesor de una secundaria desquiciada llena de cafres. Me refiero al que entra a la hora que le place, se pira dos horas y media a tomar café y comprar en el Corte Inglés y rellena el resto del día con partidas de solitario mientras suena su teléfono. Verbigratia, este artículo (leedlo, porque no tiene desperdicio). Una vez más: si te sientes aludido y ofendido… ¡Haztelo mirar!

Pero este sector “público” no se limita a los funcionarios: toda empresa que vive exclusivamente de venderle a la Administración española, ya sean ministerios, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, empresas públicas, fundaciones, agencias, institutos, autoridades, embajadas, centros de interpretación o demás inventos, adquiere para mi inmediatamente el estatus de “funcionario” por dos motivos: uno, su dinero sale del arca pública (sí, sí, de ese recuadrito que dice “IRPF” en vuestra nómina todos los meses). Dos: es casi inevitable y necesario que se acabe adaptando al “ritmo funcionarial”.

No puedo sino tener la sensación de, como en aquel viejo chiste, si de toda la población quitamos a:

Quedamos pocos, muy pocos, para poder mover este engendro y sacarlo de la crisis. A vosotros… Mi simpatía, mis animos, mis mejores deseos y un abrazo.

No se que vino será… Pero no es una chapata

Escrito el 19 de Septiembre de 2010 a las 20:24 

Minipost a cuenta del artículo anterior en el que comparaba modelos de consultoría masiva o artesana con productos enológicos (razón aquí). Quiero puntualizar que lo que no debería de ser nunca un negocio de consultoría o, pongamos, una empresa de software, es una panadería. Me explico: entiendo que si le pides a una panadería que bloquée a todos sus trabajadores durante dos o tres días se planteen una terrible disyuntiva, ya que comparten con el mundo del espectáculo ese paradigma de “el show debe continuar”, y no puden concebir que en un día laborable no se entregue pan calentito por las mañanas.

Pero si tienes una empresa de trabajadores del conocimiento y te cuesta montar puntualmente un dispositivo para que la gente pueda reflexionar un día o dos sobre cómo están haciendo las cosas, como ser más productivos, como aumentar la calidad y la satisfacción de los clientes… O peor: si consideras que eso son cosas que debes hacer tú como gerente, y tus trabajadores deben limitarse a cumplir los horarios, atender los teléfonos y producir cuantas más líneas de código y commits al día mejor… Uf… Entonces son tantas las cosas que tendría que explicarte que este blog se me queda corto. En serio.

Las reglas de Tyler Durden para la innovación

Escrito el 30 de Septiembre de 2008 a las 22:19 

Tyler DurdenYa quisiera yo ser la mitad de la mitad de creativo que Bryan Clark, quien escribe en un blog sobre creatividad + productividad y ha parido lo que serían las reglas de Tyler Durden (Fight Club) para la innovación. No lo traduzco al castellano literalmente porque tiene copyright, pero una traducción-resumen de las reglas sería:

  1. La primera regla del club de la… Esteeee… de la innovación es “No hay miedo. No hay distracciones. La habilidad de dejar que nos resbale todo aquello que no importa”
  2. La segunda regla de la innovación es “¡No hay miedo! ¡No hay distracciones! ¡La habilidad de dejar que nos resbale todo aquello que no importa!”. En serio. No rompas las dos primeras reglas
  3. “Nunca estés completo, deja de ser perfecto, evoluciona, deja que los trozos caigan donde caigan”. Cometeremos errores, pero lo haremos tan pronto como sea posible.
  4. “Sólo después de perderlo todo somos libres de hacer lo que queramos”. No dejes que tus planes restrinjan la posibilidad de cambiar o evolucionar.
  5. “No eres tu trabajo. No eres lo que tienes en el banco. No eres el coche que conduces. No eres el contenido de tu cartera. No eres tus putos pantalones”. Deja que sean tus resultados los que te definan.
  6. “La gente lo hace todos los días. Se hablan a si mismos… Se ven a si mismos como les gustaría ser, no tienen el coraje que tienes tu para simplemente asumirlo”. Si tienes una idea, se lo que te gustaria ser, haz lo que te gustaría hacer. Tener el valor de asumirlo es la diferencia entre una vida gratificante o una vida llena de arrepentimiento y pesar.
  7. “Pegarte plumas en el culo no te convierte en una gallina”. Ponerte ropa negra, comprarte un MacBook Pro (ejem) y un iPhone no te convierte en un creativo. La creatividad consiste en trabajo duro y acción.
  8. “Esta es tu vida, y se está acabando minuto a minuto”. No tienes todo el tiempo del mundo para hacer cosas maravillosas. Hazlas ya.

Vía el Twitter de Tim Ferris. Soy el artículo sobre innovación de Jack… :twisted:

Frase real en conversación telefónica

Escrito el 17 de Julio de 2008 a las 19:10 

Somos Proyectalis. Somos proyectos sin estrés. ¿Qué proyectos? Tus proyectos. Vivimos en la frontera del caos. Divertirnos con lo que hacemos nos convierte en imparables.”

¿A que mi gente mola todo? :-D :-D :-D

Felicidad de 9 a 5

Escrito el 16 de Junio de 2008 a las 21:33 

Me pasa José Luís Marina, cuya bitácora tengo tan abandonada como el resto que languidece en mi pobre agregador (ay de mí), un enlace muy interesante: la bitácora “director de felicidad“, del autor del libro “la hora feliz es de 9 a 5“, que he anotado en mi pila de lecturas deseadas (a ver si llegan las vacaciones de una vez). Todo un blog curioso, la verdad. En primer lugar, se trata de una traducción al castellano de un blog con 2400 subscriptores, the chief happiness officer. La traducción, por lo que veo, está realizado por la misteriosa compañía contentspanish.com, que también representa “la semana de 4 horas” de mi admirado Tim Ferris. Habrá que vigilarlos.

Por otra parte, me ha encantado ver que alguien ha escrito un libro argumentando sobre algo que ya estuve comentando hace tiempo en un post que fue bastante celebrado: la jornada de 9 a 3. En este caso, el autor defiende que una jornada más reducida (32 horas, llega a exponer en un post) no reduce necesariamente la productividad y sin embargo reduce los costes de la empresa y, típicamente, los empleados lo prefieren a ganar algo más pero trabajar más horas. Al fin y al cabo, algo que llevo repitiendo de diferentes maneras desde que empecé con este blog: la productividad no es un sumatorio de horas, sino que se consigue a base de optimizar el flujo productivo. Y para optimizar un flujo uno no puede sobrecargarlo.

Alexander Kjerulf escribe sobre motivación, política de recursos humanos, salarios, y algo que parece un tabú en muchas empresas o, directamente, poco más que un eslógan: la felicidad en el trabajo. Algo que para mí es fundamental, ya que paso un porcentaje muy alto de mi vida currando (qué le vamos a hacer ;-) ), por lo que me rebela la idea de pasar ese porcentaje del tiempo que me ha sido dado haciendo algo que no me llene, me satisfaga, me realice… Me haga feliz.

Así es. Al igual que el corredor exhausto y a ratos dolorido, pero que en el fondo disfruta de la carrera y se regocija cada día cuando mejora su marca, así yo me considero feliz en el trabajo. Así que si estas leyendo a esto, tengo dos consejos para tí: lee a gente positiva que ha encontrado formas de ser feliz, y calcula ahora mismo si eres todo lo feliz que podrías ser en tu trabajo. Si no es así, ya puedes ponerte manos a la obra: probablemente te lleve años mejorar tu nivel de felicidad laboral. Hoy es un día estupendo, mucho mejor que mañan o pasado, para empezar a construir el camino a la felicidad.

Innovación

Escrito el 20 de Mayo de 2008 a las 7:54 

A ver si nos enteramos, señores: la innovación no es algo que simplemente ocurre, como la venta no es algo que simplemente ocurra, o la facturación, la limpieza de la oficina o la formación. La innovación, señores, es un proceso más de la empresa y como tal debe ser gestionado. Me encuentro con demasiada frecuencia con empresas en las que el concepto de “innovación” consiste en decirle a los empleados que deben ser creativos e innovadores y luego abrir un buzón de sugerencias o una intranet que languidece y duerme el sueño de las herramientas en las que se puso demasiada fe. Porque esa es otra, señores, ya esta bien de poner tanta fé en las herramientas. “Necesito una herramienta para implantar Scrum”, leía hace poco en un foro. “Recomiéndame una herramienta para gestionar mi tiempo”, me pedía hace tiempo un compañero. Que no es eso, señores. Que no.

En General Electric, por poner un ejemplo, tienen un evento llamado GE Workout, en el que mandan a 30, 40 o 50 trabajadores fuera de la empresa tres días: nada de trabajo, nada de correo, nada de teléfonos móviles. Durante esos tres días, los trabajadores piensan en formas de hacer mejor su trabajo, producir mejores resultados o introducir mejoras en los productos, y compilan una lista con todas las sugerencias. El compromiso de GE es que en 48 horas un ejecutivo revisará la lista de propuestas y aprobará una serie de ellas (no todas). Y a partir de ahí se espera que sea el propio equipo de trabajo el que implemente dichas mejoras (que esa es otra: proponer está muy bien, pero luego hay que estudiar, aprobar e implementar…¿Váis viendo como sí que es un proceso?).

En Toyota, el templo del Kaizen (mejora continua), cuentan que Taiichi Ohno increpó un día a un responsable de zona porque los estándares que tenía colgados bien visibles (otra de las prácticas magníficas de Toyota) habían amarilleado con el tiempo. Ohno le dijo “es usted un ladrón: usted roba su sueldo todos los meses. Su trabajo es mejorar los estándares constantemente, y estos estándares tienen por lo menos un año y medio. ¿Para qué le pagamos a usted?“. De hecho, la gente que empieza a leer sobre el sistema de gestión del talento en Toyota y el tremendo foco que hay en cuidar, formar y delegar en los empleados y en los equipos de trabajo pueden formarse una imagen equivocada del Taiichi-San: por lo visto era un ogro de cuidado. Pero tenía las cosas muy claras.

En 3M todos los empleados tienen un 15% de tiempo para dedicarlo a proyectos de investigación y desarrollo, tengan que ver con su area de competencia o no. Todos los empleados, desde el CEO hasta el conserje. Todas las ideas son bienvenidas, y nunca se coharta la creatividad de nadie con comentarios tipo “menuda chorrada” o “nosotros no hacemos eso”. En Google, si no recuerdo mal, hay un 20% de tiempo para proyectos “personales”, ya sean un blog, una web, una nueva aplicación… Tened en cuenta, jefes tiranos del mundo, que el cerebro humano estándar no tienen más de seis horas realmente productivas al día cuando hablamos de tecnologías de la información (programación, creatividad) y no de apretar tuercas. Así que nada de llevarse las manos a la cabeza: vuestros empleados probablemente ya están dedicando esas una o dos horas al día a temas personales (messenger, web, correos electrónicos, café con los compañeros…). Y perseguir un 100% de productividad es inutil y dañino, como os contará cualquier administrador de servidores. Por encima del 80%, solemos entrar en trashing, algo de lo que hablaré otro día, pero que podemos resumir como abarcar mucho y apretar poco.

Así que ya sabéis: si queréis innovar y competir en el mundo 3.0 que se nos viene encima, es mejor que empecéis a pensar en cómo vais a institucionalizar un proceso de innovación en vuestra empresa. Por supuesto, podéis buscar quién os eche una mano… O:-)

Ni chapa

Escrito el 24 de Marzo de 2008 a las 13:31 

Una de las muchas y alarmantes constantes que me encuentro en los cursos y demás actividades que hacemos relacionadas con la gestión de equipos y proyectos es que siempre hay alguien que pregunta algo así como “Todo esto de la motivación está muy bien, pero ¿qué hacemos si un empleado se pasa el día sin dar un palo al agua?“. 8O

He de confesar que las primeras veces que me enfrenté a este tipo de cuestiones no me lo podía ni creer. Mi reacción fue la ya conocida por estas páginas como “conejo alumbrado por faros de camión“: no sabía si saltar a la derecha, saltar a la izquierda o encomendarme al Sagrado Monstruo Volador de Espagueti (alabado sea su tallarinesco apéndice). Vamos, que me pensaba que me estaban filmando con cámara oculta. Pero meditándolo posteriormente me di cuenta de que también ha sido una constante en mi devenir laboral la existencia de algún que otro (a veces multitud de ellos) elemento nichapante. El típico tío que no se suele meter con nadie, pero que nadie sabe muy bien a qué dedica su día ni cuáles son sus funciones, y que en cuanto se le intenta sorprender con un passing-brown despliega un envidiable arsenal de excusas y justificaciones para, en última instancia, seguir haciendo nichaping.

Ahora en serio, en mi humilde opinión este tipo de personajes son como un cancer para la empresa. Y digo cancer porque los jodíos metastatizan. Se extienden. Mucha gente se harta de partirse el lomo luchando por la empresa para ver como a final de mes el vago de turno se lo lleva igual de calentito que ellos (a veces más), e incluso en multitud de casos que conozco, les toca la misma cantidad de bonos o incentivos que al resto. La única explicación que se me ocurre para esto último, y es algo en lo que abundaré en un par de párrafos, es que los jefes huyen del enfrentamiento o la confrontación y piensan que “café para todos” es la política más democrática, pacifista y buenrrollista. Error. Craso error. Postdata para mi mismo: hablar un día del buenrrollismo como estrategia de gestión :-D

Así pues, hecha la desagradable metáfora, ¿cómo enfocamos un cancer en la empresa? Bien, de nuevo en mi humilde opinión, habría que empezar por una serie de sesiones de radioterapia y quimioterapia. A veces ocurre que el compañero nichapante o conflictivo manifiesta los síntomas de una falta de confianza, un exceso de perspectivas al respecto de su rendimiento, falta de preparación o la falta de compromiso con el equipo, el proyecto o la compañía. A veces se trata simplemente de que la persona no sabe lo que esperan de ella. En estos casos se pueden diseñar tratamientos: definición correcta de las responsabilidades, objetivos y expectativas del cargo, formación de la persona para que alcance el rendimiento esperado, coaching, team-building… No se puede empezar con las medidas de presión si primero no hemos agotado las vías constructivas. Es de cajón.

Pero a veces ocurre que si quieres arroz Catalina. Que no. Que nasti. Que no hay manera. Y en estos casos, sorpréndome, todavía la gente se pregunta “¿qué hacemos?”. Bien, la siguiente fase del proceso oncológico es la extirpación quirurgica. Esto no siempre quiere decir a la puñetera calle. A veces basta con reasignar esta persona a otro departamento, grupo de trabajo o proyecto en el que se sienta más a gusto. En este tipo de movimientos es necesaria una elevada dosis de comunicación con la persona para que entienda que no se trata de un castigo o una penalización, pero que también entienda que es el primer toque de clarines. Si con todo esto seguimos mal… Pues señores, ¿a qué estamos esperando?

La empresa es un ente que funciona en un mercado determinado. Y los mercados son, por definición, eficientes. La propia empresa es de hecho un mercado y debería ser tan eficiente como fuera posible. Las personas trabajan para la empresa, en vez de dedicarse a la contemplación de la naturaleza y a hablar con Diox, porque les pagan por ello. Si no reciben la suficiente cantidad de dinero por su trabajo, rendimiento y talento, probablemente acaben encontrando otras empresas que sí les paguen lo suficiente, y así se van creando los niveles salariales en función de la disponibilidad del perfil y el rendimiento de la persona. Ahora bien: ¿Qué pasa si el empleado no aporta la cantidad de trabajo esperada por el salario ofrecido y sin embargo la empresa no prescinde de él? Pues señores, es de libro: se produce una pérdida de eficiencia que, en última instancia, paga la empresa, o sea todos los demás, que son los que van a tener que cargar con el hueco de trabajo no generado o, en el peor de los casos, con el cierre de la empresa por poco competitiva.

Y si esto está tan claro, ¿Por qué los gerente sistemáticamente se enfrentan a la duda sobre qué hacer con estas personas? Típicamente, por miedo o aversión a la muy desagradable tarea de echarse a una persona a la cara y decirle que está en la calle. Que lo entiendo. Que a nadie le gusta a menos que sea un sociópata (que los hay, oiga, yo los he visto :-D ). Pero que alguien tiene que hacerlo, y no puede uno aceptar la carga de la dirección pero limpiándole las partes que no gustan. Yo mandar sí, y cobrar también, pero responsabilidades desgradable no, mirusté. Pues magnífico.

En otros casos ocurre que el gerente en cuestión se enfrenta a la tarea de rellenar el hueco que dejaría esta persona, y se le antoja una tarea imposible o suficientemente dura como para preferir el “mal menor” de aguantar con el elemento nichapante (también conocido en el argot de un buen amigo como “saco terrero” :-D ). Pues error. El “mal menor” es aguantar dos o tres meses sin esta persona y echarle horas al proceso de selección. O incluso apechugar con una persona menos y repartir su salrio en forma de bonos e incentivos entre el resto del equipo. El mal mayor es que esta persona siga minando la productividad de la empresa y la moral de sus compañeros, estableciendo además un mensaje muy claro para todos los trabajadores: “no passsa nada si no das ni chapa, aquí no echamos a nadie”.

Más razones: el buenrrollismo. Que no se estrese la gente pensando que la pueden echar. Vease el argumento anterior.

Otra razón más: la estrategia aerostático-maquiavélica. En estos casos (pocos los que he visto, pero notables todos ellos) uno se carga de una cierta cantidad de lastre para que, cuando lleguen los periodos de vacas flacas (que en ciertos sectores son cíclicos), poder desprenderse de los mencionados sacos terreros justificando por un lado el recorte de personal pero sin perder por el otro productividad y capacidad.

Y otra más: “no depende de mí”, estrategia reactiva, también conocida como lloriqueo vulgar. El gerente en cuestión no tiene autoridad para despedir al elemento nichapante. Esta es fácil: comuníqueselo a quien sí tenga la responsabilidad. Si no reacciona, comience a disminuir sus previsiones de producción, justificándose en la influencia negativa de esta persona. Si aun así no passsa nada, búsquese otra empresa, esa no le conviene.

Por último, una salvedad: if you pay penauts, you’ll only get monkeys. O lo que es lo mismo: si pagas por debajo del mercado, obtendrás perfiles por debajo del mercado. Pero tener a gente a precio de mercado y produciendo por debajo…Pues mire usted, no.

Herramientas de control horario

Escrito el 4 de Febrero de 2008 a las 20:55 

Me preguntaban el otro día por herramientas on-line para llevar el control horario de proyectos, con idea de poder estudiar aspectos como la carga de trabajo de cada persona, productividad, rentabilidad de los proyectos o incluso facturar por horas a los clientes, y la verdad es que existen unas cuantas por ahí desperdigadas que estuve repasando y que aprovecho para almacenar en el blog. Allá van:

Si conocéis algún otro que merezca la pena (de los que no merecen ya se que hay cientos ;-) ), me gustaría añadirlo a la lista, así que no dudes en dejarme un comentario. Y si usas alguno me gustaría contrastar tu experiencia.

Experiencias reales con Scrum

Escrito el 21 de Enero de 2008 a las 12:40 

Como sabéis, el pasado mes de Noviembre estuve realizando un curso de Scrum para la empresa Peopleware. Es para mi una gozada leer hoy cosas como esta:

Scrum y Teletrabajo

Ya hemos terminado el primer apretón y estamos en el segundo, así que hay algunas conclusiones al respecto de trabajar con una metodología como Scrum, pero antes de nada, en líneas generales, el perfil del equipo de Osmius:

* Somos un equipo pequeño y no queremos crecer a más de 7 u 8. Preferimos dividir y tener otros equipos.
* Hay confianza: Tú sabrás cómo te organizas y cómo cumples tus compromisos con el resto.
* El dueño de producto es interno. No hay un cliente claro presionado aunque abrimos los requisitos además del código.
* En media nos conocemos y hemos trabajado juntos hace… unos diez años.
* Nos gusta un montón el proyecto. Pero tampoco nos importaría empezar otro en unos meses.
* En general preferimos tiempo libre a dinero.
* El equipo es partícipe de los beneficios del proyecto.
* Todos bailamos o cantamos fenomenal

Bien, pues resulta que además de meternos con Scrum hemos empezado con el teletrabajo, y algunas conclusiones han sido:

* Scrum nos ha metido presión. Sensación de ¡vamos, vamos, vamos!
* Somos más efectivos que antes. Cerramos más tareas y cuando lo ves no te lo crees.
* El teletrabajo es un lujo. Ahorro de tiempos, buenas sensaciones…
* Hay que tener contacto diario. El Scrum diario con Skype y las horas en la hoja de cálculo Google han sido fenomenales.
* Toda la semana en casa no mola. Nosotros quedamos en la ofi lunes y jueves. Menos es desagradable.
* Cada uno es responsable de sus tareas para bien y para mal, y los problemas son de todos… o nos vamos a la mierda.
* Hacemos demo en cada apretón y cada dos o tres apretones sacamos versión. Nos da sensación de avance.

Esta es la gráfica del Apretón de la alpha de Osmius 8.01. Según pasan los días vamos quitando trabajo siendo la idea estar con la línea roja por debajo de la línea azul de pendiente constante. En otra ocasión podemos comentar algunas obviedades según sean las panzas y el aspecto de la curva ¿no?

Por cierto el jueves 7 de febrero a las 20:30 hacemos demo en Peopleware. Pasaos sin más o si preferís escribidme a joseluis [puntito] marina [arrobita] peopleware [puntaco] es.

Así que ya sabéis: si queréis avanzar en vuestro camino hacia la productividad, la motivación y una vida personal y profesional más satisfactoria, Scrum puede ayudaros, y nosotros estamos a vuestra disposición.

Cita

Escrito el 17 de Enero de 2008 a las 23:52 

There are (software development) organizations
that are more productive than others. ‘Luck’ is not the
whole story; you need to look for ways to improve.”

Myers, 1998, vía una presentación de Jeff Sutherland.

Pareto y Productividad

Escrito el 2 de Enero de 2008 a las 21:03 

Minipost disruptivo:

Si la semana normal tiene cuarenta horas y aceptamos como evidente la ley de pareto, el 20% de esas horas (ocho) genera el 80% de productividad.

¿Aceptaríais una reducción de salario del 20% a cambio de trabajar dos horas al día, cuatro días por semana? :-)

Pista: leyendo The four-hour workweek (entre otras muchas cosas que estoy leyendo al mismo tiempo)

La jornada de 9 a 3

Escrito el 26 de Diciembre de 2007 a las 12:25 

(desde El Blog Salmón)

Paco es un empresario real que conozco. Como es habitual en las empresas sevillanas, desde el 15 de Junio al 15 de Septiembre instaura en sus empresas la jornada intensiva, es decir, de ocho a tres, lo cuál suma la tan ansiada jornada laboral de 35 horas. Al llegar el quince de septiembre se encontró con un pequeño problema: el aire acondicionado de las oficinas estaba estropeado, y las temperaturas hacían imposible aun trabajar por las tardes. Así que mantuvieron la jornada intensiva un mes más. Cuando por fin en Octubre se arreglaron las cosas, el gerente de la empresa se entrevistó con él: “Paco, la gente está encantada trabajando de ocho a tres. No levantan la cabeza de la mesa, se concentran mucho mejor, hacen una pequeña pausa a media mañana para el café y siguen como leones, y luego tienen las tardes libres para estar con su familia, hacer deporte, descansar… Así que vienen al día siguiente como nuevos”. Y ni corto ni perezoso, Paco ha mantenido la jornada intensiva indefinidamente. Ahora tiene además una oficina vacía por las tardes que utiliza para que trabajen Freelances en las épocas de más carga de trabajo, para mantener reuniones con clientes o para celebrar actividades de formación.

Cada vez son más las empresas que se están dando cuenta de que la productividad no se alcanza a base de echar más horas. Más bien todo lo contrario: ante las jornadas dilatadas de forma continua a injustificada, la productividad decrece alarmantemente. Y es que si siempre estás esprintando, en realidad acabas haciendo jogging a trote cochinero. En eso los anglosajones y muchos europeos nos llevan bastante ventaja, sobre todo partiendo de la base de que su jornada de trabajo, cultural e históricamente, es la de nueve a cinco, con una pausa de pocos minutos para hacer un almuerzo frugal, algo que además es mucho más sano que meterse un menú de dos platos, vino, postre y café y luego intentar mantener el pabellón tres horas más en la oficina.

Muchas empresas, las primeras de la clase, están dando incluso un paso más allá instaurando jornadas de seis horas de oficina, complementadas con teletrabajo. Sinceramente, en base a mi experiencia directa, lo que no se hace en la oficina en seis horas ya no se hace. Y tendría que usar una hoja de cálculo para poder contar a toda la gente con la que me he encontrado a lo largo de mi carrera que están diez horas en la oficina pero afirman tener la sensación de no sacar más de dos o tres horas productivas al día.

Al final es una cuestión de cultura, ganas, voluntad por todas las partes, confianza y compromiso. Casi nada. Porque si el empresario desconfía de que los trabajadores vayan a aumentar la productividad al estar menos horas en la oficina, y estos lo que hacen es precisamente aprovecharse de la situación, pues mal vamos. Pero en unos tiempos de inflación y con un mercado laboral francamente complejo, ofrecer jornadas más humanas, productivas y agradables puede ser un factor importante para atraer y retener el talento y, con él, la tan ansiada productividad. Desde aquí, mi humilde lanza por las jornadas de trabajo lógicas.

Conversación

Escrito el 13 de Diciembre de 2007 a las 13:59 

- Precisamente hoy quiero empezar a hacer la repostería navideña.
- Pero…¿Tú haces dulces navideños?
- Ya te digo. Y me salen de vicio. El único problema es que la masa de los polvorones me sale algo quebradiza porque (…blablabla…)
- No lo entiendo…¿De dónde sacas el tiempo?
- Pues verás…Tengo una empresa que se dedica precisamente a eso
- ¿A hacer polvorones?
- A sacar tiempo.”

;-)

Calendario compacto 2008

Escrito el 6 de Diciembre de 2007 a las 13:52 

Micropost: calendario compacto 2008 ya disponible. Razón aquí.

PD: Ya que váis de mi parte, portaos bien y no dejéis de visitar las 37 utilidades para GTD, productividad y gestión del tiempo. Alucinante.

Se va parando la cosa

Escrito el 4 de Diciembre de 2007 a las 18:06 

Pues si. Aunque para muchas empresas las navidades son una época de locura, para la pequeña empresa suele significar que los clientes están liados con los presupuestos del año que viene y el cierre contable, y que lo que no tengas bien cerrado ya casi que se cerrará en enero o febrero. Y yo lo voy notando en varias cosas: ritmo de correos diarios, teléfono…

La verdad es que uno se empieza a sentir algo incómodo cuando el teléfono suena menos (o deja de sonar por días completos), pero es natural, obedece al ritmo de las fechas, y lo que estoy haciendo es planificarme toda una serie de actividades que nunca tengo tiempo de hacer durante el resto del año: preparación del PMP, traducir la web al inglés, trastear con alguna herramienta informática que no he tenido tiempo de ver todavía, leerme los números atrasados de la revista del PMI… Pero también aprovechar para ir preparando los christmas navideños o dar un toque personal a aquellos amiguetes y contactos que hemos tenido algo abandonados. De comer con ellos ni hablamos, claro, porque las fechas son imposibles.

¿Qué andáis haciendo vosotros por estas fechas?

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