Montañas en la tierra media
Escrito el 4 de Febrero de 2010 a las 11:20
Es descorazonadora la cantidad de gente que viene a mis cursos o charlas con hambre en los ojos, con necesidad de cambiar las cosas, angustiados, presionados, sobreviviendo en entornos corporativos agresivos, corruptos y desmoralizadores. Pero es igualmente descorazonador que mucha de esta gente, cuando se les presentan las raices y principios en los que se basan sus males y las herramientas y líneas de acción encaminadas a reducirlos o eliminarlos, responden sistemáticamente con el “Yapero”.
“Ya, pero es que nuestros proveedores nos engañan”. Pues controla a tus proveedores. O mejor, cambia de proveedores. “Ya, pero es que todo el mundo hace lo mismo”. No, todo el mundo no. Y si todo el mundo hace lo mismo, tendrás que cambiar el mundo. “Ya, pero es que no nos dejan cambiar de proveedores”. Insisto: cambia la forma en que trabajan tus proveedores. “Ya, pero es que no quieren”…
Lo gracioso es que luego vas a trabajar con esos mismos proveedores y se repite la historia. “Ya, pero es que el cliente nos cierra alcances, tiempos y dinero”. Pues diseña y gestiona buffers de proyecto. “Ya, pero es que ni con buffers cuadra el proyecto”. Pues entonces estás perdiendo dinero y no deberías coger ese proyecto. “Ya, pero es que si cogemos este proyecto, aunque perdamos, luego podemos coger otros más jugosos”. No creo que comenzar una relación de negocios con abusos de poder y pérdidas económicas establezca un buen precedente. “Ya, pero es que si no lo coge la competencia”. Si la competencia pierde dinero, mejor para tí. “Ya, pero es que entonces nosotros nos quedamos sin clientes”. Hay millones de empresas en todo el mundo. Sal de tu terruño y búscate la vida. “Ya, pero es que para eso hay que saber inglés”. Aprende inglés. “Ya, pero…”
Ya hablé de esto con la parábola del mago del método. Y ahí estamos todos. Con picos y palas a nuestro alcance, quejándonos toda la vida de la montaña que se alza en la tierra media entre clientes y proveedores. Pero nadie mueve un dedo. Nadie pica la montaña. Nadie se pone a cavar un tunel. Nadie.
O casi. ![]()
La relación cliente - proveedor: negociadores y regateadores
Escrito el 27 de Agosto de 2009 a las 22:11
Creo que hay una versión subtitulada por algún sitio (si alguien es tan amable de enlazarla en los comentarios se lo agradeceré). Me encanta. No están, por supuesto, todos los que son (daría para un largometraje) pero sin duda son todos los que están. Lejos de hacerme reir, este video me deja un sabor agridulce. Visto con humor tiene su gracia, pero en situaciones reales en las que hay gente jugándose el pan y empresas jugándose la supervivencia me maravilla que nuestro condicionamiento social sea suficiente como para no saltar la mesa, arrancarle la cabeza al energúmeno de turno y jugar a meterle lápices por la garganta a ver cuántos caben expresar educadamente nuestra repulsa ante tal trato y discontinuar nuestra relación comercial o profesional con el interfecto
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No se en el extranjero, pero en España además estos tiparracos se las dan de “negociadores”, cuando en el 99% de los casos no pasan de regateadores de zoco. “Es muy caro, me lo tienes que bajar” no es negociar, es regatear. “Es que no tenemos presupuesto” no es negociar, es regatear. Negociar es decir “Um, la verdad es que el precio es algo más alto de lo que teníamos en mente, si nos ofrecieras un descuento tal vez podríamos firmar la orden de pedido hoy mismo y pedir que te hagan el pago al contado en lugar de a 90 días”. Ganador-ganador. Tu ofreces, yo ofrezco. Si todo el esfuerzo está en el lado del vendedor, eso no es una negociación, es un abuso. Y encima estos clientes se las suelen dar de exprimir a sus proveedores, en plan “que bueno soy en lo mío, como molo”, cuando luego resulta que:
- No suelen tener objetivos ni incentivos por reducir el precio de los proveedores, y aunque creen estar velando por el presupuesto de la empresa típicamente provocan más pérdidas que beneficios al centrarse, como veremos más adelante, sólo en el factor precio, y no en otros elementos menos tangibles de la oferta del proveedor (calidad, contenido, seriedad, confianza, experiencia…)
- Los proveedores ya los conocen y ya van con un margen de negociación preparado para regalarselo y que así se sienta poderoso (el famoso 10%, que a veces un cliente te dice “bueno, para empezar me quitas el 10% porque eso lo ponéis siempre por la cara” :-O )
- Se centran en reducir el margen de beneficio del proveedor, normalmente perjudicando así la calidad del servicio, en vez de mantener el margen y pedir otro tipo de mejoras en el servicio (soporte, formación, garantía…).
- No construyen relaciones duraderas y de confianza con sus suministradores, que aprovecharán la mínima para clavársela y no les atenderán cuando vengan con crisis, prisas y urgencias.
- Rompen a muchos proveedores, especialmente los pequeños que no pueden seguir el juego infinito de las rebajas, los impagos y los servicios grátis por la cara. Al final se quedan siempre los cuatro grandes de siempre que tragan con lo que les echen para mantener la cifra de negocio, sota, caballo y rey, y entonces se quejan de que los proveedores son un desastre
¿Anecdotas y experiencias en estos sentidos? se abre la veda… ![]()
Cada vez que dices “crisis”…
Escrito el 17 de Marzo de 2009 a las 20:02
Discutía esta mañana tomando café con dos clientes sobre cuánto nos queda de travesía del desierto. Unos dicen que para final de año el sol brillará, mientras que algunos otros dicen que esto puede ir para siete años (¡ala! ¡exagerao! Si es que le dan el Nobel a cualquiera…). Personalmente defiendo la teoría de que la duración de la crisis será directamente proporcional a la cantidad de veces que pronunciamos la puñetera palabrita a lo largo del día.
Explicación: tengo clientes que me están demorando los pagos. Sin embargo, esperan crecer bastante este año (en torno al 15%), han incorporado a veintitantas personas, el mercado responde… Y, aun así, han bloqueado los prespuestos de todo lo que no consideran indispensable (incluyendo el presupuesto de formación y el de consultoría…¡ouch!) y están empleando una política muy agresiva de pagos a los proveedores (por decirlo de una manera políticamente correcta). ¿Por qué? Por prudencia. Por lo que pueda pasar. Por la crisis.
Este es uno de los efectos nocivos de la sobrecobertura informativa de la crisis: nadie se atreve a hacer nada por la crisis. Y como nadie hace nada, la economía no se mueve. Las empresas no compran, los proveedores no cobran, no se invierte, no se contrata. Así que por favor: intenten seguir con sus vidas. Ya sabemos que las cosas están chungas: no las empeoren armando jaleo.
En medio de esto, la patronal y el gobernador del banco de España piden flexibilización de las condiciones de despido para dinamizar el mercado laboral y en El Jueves los nombran “gilipollas de la semana” con el argumento “pero ¿ustedes quieren contratar o despedir?“. Hay que entender que las revistas tienen su audiencia y el carnét de humorista no exige un titulo de economía. Angelitos.
Por cierto, como ejercicio lúdico podéis contar ahora cuántas veces he dicho “crisis” en el artículo (respuesta correcta: cero
).



