Asesoría vocacional
Escrito el 10 de Mayo de 2009 a las 20:18
Aun a riesgo de alimentar el tópico de lo poco que trabajamos los andaluces y lo bien que vivimos, debo admitir que el mes de Abril con su semana santa y su Feria (nótense las mayúsculas para ver de qué pie cojea un servidor de ustedes) me ha tenido, si bien no alejado de los teclados, sí más pendiente del ocio y del curro que de la práctica blogosférica.
Pero no han sido pocos los temas que me gustaría ir glosando por estos lares y que han ido surgiendo en el diario devenir. Y ya vale de prosa florida, que hace ya tiempo que se positivamente que no voy a suceder a Don Dámaso Alonso.
. Uno de los temas que quería comentar es el del asesoramiento a los estudiantes a la hora de elegir carrera. Y viene a dos casos próximos: algunos chavales majísimos que he conocido y que me han reconciliado con la adolescencia patria y otros que me fueron presentados en feria a la voz de “decidle a Ángel lo que queréis estudiar, que él sabe un huevo de esto“.
A lo que yo me quedé un poco al pairo, porque no entendía muy bien que era “esto” ni que se suponía que debía hacer yo cuando uno de ellos me confesó que quería estudiar Ingeniería Aeronáutica porque “ahora tiene mucha salida”. Supongo que esperaban el típico discursito que suelta el profesional de turno al que invitan a un instituto para dar una charla a los de COU. Uy, perdón, que se me ve el plumero, quería decir segundo de bachillerato…¿No es eso lo que se estudia ahora justo antes de la universidad?.
Este tipo de discursitos, por lo menos los que yo he conocido, suelen constar de tres partes muy diferenciadas: cómo me lo he currado, no sabéis lo que os espera y os recomiendo que estudiéis lo mismo que yo. Existe la variante “la universidad no es una agencia de empleo” y su contraria “dejaos de pamplinas y coged algo que os saque de la universidad colocados, que para aprender arte etrusco ya tendréis tiempo cuando ganéis un pastizal“.
Yo, que nunca me paro a pensar en los líos que puedo causar metiéndome a dar consejos, en vez de glosar las virtudes y bellezas de la ingeniería de telecomunicaciones y lo singular y heróico del rol de gestor de proyectos, me centré en un par de conceptos más básicos que para mi son fundamentales:
- En la universidad vas a vivir probablemente los mejores y los peores ratos de tu vida. Disfrútalos a partes iguales. No hagas como muchos que pasan por la universidad pero la universidad no pasa por ellos. Vete a vivir a un piso de estudiantes y ve aprendiendo a ser independiente, a poner lavadoras, a discutir con los vecinos por el ruido y a hacer la compra en el Carrefour con cuatro duros. Piensa que no hay virtualmente ninguna diferencia entre licenciarte con 22, 23, 24 o 25 años, asi que no te agobies y si tienes la oportunidad de viajar, pues viaja, y procura hacer algo más además de estudiar: métete en la delegación de alumnos, búscate una beca de investigación, haz otra carrera, aprende a tocar un instrumento, vive un año fuera y aprende un idioma…lo que sea, pero que te guste. Que te apasione. Todo acabará encajando. Que se lo pregunten a Steve Jobs.
- Olvídate de lo que se lleva “ahora”. Los “ahora” laborales no suelen durar más de dos, tres o cuatro años. Para cuando acabes la carrera lo mismo el consorcio Airbus se ha ido al garete y lo que lo peta es el jamón ibérico, por lo que los veterinarios salen todos colocados…¡Yo que se!
- Como dice Kiyosaki, lo que te apasione es lo que te hará rico. Porque le vas a tener que dedicar tantas miles de horas que si no te apasiona acabarás haciendo las cosas mal, sin ganas, y entrarás a formar parte de la legión de mediocres que nos rodea y que se limitan a arrastrarse por el fango laboral sin vivir la vida todo lo plenamente que podrían.
¿Qué habríais dicho vosotros?



