Ventas vs IT

Escrito el 13 de Septiembre de 2008 a las 18:59 

Vía Banyuken

Usando SugarCRM

Escrito el 24 de Enero de 2008 a las 11:00 

Con demasiada frecuencia me encuentro con gente que tiene una fé excesiva en las herramientas. “Recomiéndame una herramienta para gestión de tiempo”, “dime una buena herramienta para gestionar proyectos”, “¿qué herramientas buenas hay para hacer Scrum?”. Como si la herramienta fuera a solucionar todos sus problemas. A ver si me explico: a lo largo de los años he ido construyéndome un buen set de herramientas de mecánica y bricolaje, pero el pasado fin de semana monté una estantería del Leroy y me quedó torcida. Por muy buenas que sean las herramientas, sigo siendo un manazas.

Y es que una herramienta es solo un complemento para hacer la vida más fácil y más productiva a aquel que ya sabe cómo deben hacerse las cosas. Posiblemente un maestro del bricolaje sea capaz de montar una estantería perfecta usando una moneda de euro como destornillador y una piedra como martillo. Lo contrario, un manazas con las mejores herramientas, no es aplicable.

Y sin embargo, cuando uno comienza a entender los rudimentos de la materia, una buena herramienta es un bien precioso. Eso me está pasando con SugarCRM. Hasta ahora había trasteado algunas veces con la herramienta en instalaciones para terceros, pero no le veía sentido para mi. De hecho, hace poco en una reunión de emprendedores del sector del software preguntaron cuántos usaban un CRM. La mayoría usaban Outlook como única herramienta, unos pocos usaban algún servicio on-line y otros pocos precisamente Sugar.

Eso me hizo pensar que, dado que el objetivo fundamental de este año es mejorar la gestión comercial, no sería mala idea comenzar a usar un CRM. Y allá que hemos ido con Sugar.

La primera impresión que puedo contaros es: ¿por qué leches no lo hicimos antes? . Hasta ahora, iban surgiendo nombres a los que llamar algún día, ofertas que se lanzaban y que nunca seguíamos (por vergüenza, dejadez o convencimiento de que no había nada que hacer), contactos a los que no manteníamos regularmente informados de nuestras operaciones… Porque al final todas esas cosas las vas dejando en algún rincón de tu cabeza, y el cerebro (que es muy jodío, el maldito) tiene tendencia a ir archivando bajo montones de escombros todas aquellas cosas que escapan a tu zona de confort. Y luego nos sentábamos a llorar “¡Que dificil es conseguir nuevos clientes!“.

Ahora es francamente complicado evadirse, porque cuando abres Sugar todo está ahi: las llamadas que tienes pendientes, las personas a las que hay que convertir en contactos, las oportunidades lanzadas con sus cifras de negocio y sus fechas límite. Después de cada reunión, se archivan los leads o nuevas tomas de contacto a realizar, las oportunidades surgidas, las tareas de seguimiento futuro…Y cuando empiezas a ver las cosas en forma de negocio potencial…Pues eso motiva. Obtienes además un rumbo bastante definido (el panel de inicio lista las tareas inconclusas, las llamadas pendientes, los contactos) y comienzas a obtener datos muy interesantes sobre cosas como de dónde vienen tus clientes (eventos, web, relaciones personales, clientes recurrentes), cuanto dinero realmente facturas de cada fuente, qué cuentas te están requeriendo más atención, el ratio de esfuerzo vs ventas, que tasa de éxito tienes según el perfil…

Huelga decir que toda esta información tiene un valor incalculable a la hora de planificar el crecimiento de la empresa, detectar áreas de mejora o escribir el bisnisplan.

Otras cosas que te permite Sugar es ir almacenando poco a poco la gigantesca (y cuasi-inutil, o al menos poco productiva) base de datos de contactos del Outlook de cada uno en una base de datos SQL común…Y cuando tienes una base de datos y un servidor de aplicaciones, las posibilidades son infinitas: mailings electrónicos por perfil de cliente, remesas de cartas comerciales, todo tipo de informes y estadísticas a medida, imprimir automáticamente los christmas navideños ;-)

No digo que muchas de estas cosas no se puedan hacer con Outlook y Office (combinar correpondencia), pero realmente no me apetece entrar en el debate “montar un ERP vs hacer las cosas en Excel”. Supongo que los sistemas empresariales es algo a lo que se llega con el tiempo y la madurez, y cada casa es un mundo: habrá empresas en las que merezca la pena y otras en las que no. Luís podría hablar mucho de esto, supongo.

Todavía tenemos que explorar muchas facetas: creación de campañas específicas y estudio de lo que funciona y lo que no, creación de dahslets personalizados con la información que realmente nos interesa, . Y por ser honestos, hay algunos bugs en la 5.0.0 que deberíamos ir puliendo poco a poco (problemas para editar las listas desplegables o para crear nuevos elementos desde ventanas pop-up…Cositas tontas, al fin y al cabo) y tenemos ciertos problemas de rendimiento corriendo sobre Xampp (posiblemente con la pila de Bitrock vaya mejor, y sobre una máquina dedicada Linux ya ni os cuento).

¿He mencionado que es GPL y gratuito? :-D

Sobre la encuesta a lectores

Escrito el 8 de Enero de 2008 a las 11:52 

Han pasado ya un par de semanitas desde que hice la encuesta a los lectores y ahora me gustaría reflexionar un poco sobre ella. En primer lugar, su significado: se trataba de un ejercicio con tres objetivos. El primero, determinar si estoy transmitiendo correctamente la idea de lo que queremos hacer desde Proyectalis. Con demasiada frecuencia me encuentro con empresas o emprendedores de los que uno tiene una idea determinada, tipo “se dedica a la programación”, y luego te encuentras con que la idea que ellos tienen de si mismos es absolutamente diferente (”no, no, nosotros lo que vendemos es consultoría”). En lo que respecta a este primer objetivo, creo que los resultados han sido muy adecuados: formación, procedimentación, consultoría, mejora de procesos… Me sorprendió no obstante el comentario de Luis acerca de ser competencia. O yo no entiendo muy bien qué hacen ellos, o bien ocurre al contrario, pero ahora mismo no acabo de ver muy bien dónde podríamos pisarnos el callo. En todo caso creo que podríamos presentar unas ofertas conjuntas cojonudas muy competitivas, ya que yo podría aportar la verticalización en gestión de proyectos de los ERP que ellos manejen (a menos que ya tengan esto muy trabajado y sea por lo que piense que podemos ser competencia). Curioso que no haya aparecido nada respecto a proyectos europeos o I+D, desarrollo de aplicaciones… Habrá que trabajar estos productos.

El segundo objetivo de la mini-encuesta era comprobar si los productos definidos (y percibidos) cuentan realmente con un mercado. Es decir, si en las empresas de cada uno de los participantes podrían, hipotéticamente, invertir en los mismos o se trata de algo absolutamente descabellado y sin ningún tipo de interés. En este sentido, notable alto: parece ser que los participantes en la encuesta ven factible una colaboración en este sentido, aunque en algunos casos se nota que la descentralización o el outsourcing de estas tareas causa un cierto temor. Algo interesante en lo que trabajar a futuro.

Por último, el tercer objetivo era detectar otras posibles áreas de trabajo. Aquí, insuficiente alto :-D . La propuesta de “instalar proyectores” (por lo de “Proyectalis”) que envió Raul ha sido ampliamente reflexionada pero finalmente la hemos descartado en la fase de análisis del mercado objetivo y en su presentación a mi Consejera Delegada Ejecutiva (”estáis tontos, tu amigo Raul y tu“) :-D :-D :-D . Sí me ha llamado algo la atención que ha habido bastante incidencia en el área de definición y mejora de procedimientos y procesos, algo que se me da bien y que ya estamos haciendom pero que no había identificado como parte del “core business”, sino más bien como un valor añadido o una puerta de entrada. Curioso y, de nuevo, reflexionable. En fin, seguiremos informando.

Ah, por cierto: casi 500 lectores y sólo 10 comentarios, un 2% de penetración. Teniendo en cuenta que la muestra ya está bastante segmentada, no es muy halagüeño de cara a comercialización, pero sí bastante realista según mi experiencia. Eso quiere decir que si atacamos a todas las empresas que puedan tener cierta carga e interés en la gestión de proyectos, podemos esperar que el 2% de ellas se conviertan en clientes. Si sacamos un ARPC (Average Revenue Per Customer) y tenemos los costes de la empresa, eso nos dirá a cuántas puertas tenemos que llamar a este año. Ummm… Me salen más de 300 puertas a las que llamar. O subimos el ARPC, o afinamos más la venta. ¿Qué os parece?

La zona de confort

Escrito el 20 de Diciembre de 2007 a las 12:45 

Se me ha ocurrido escribir un artículo sobre la zona de confort y…

Venga, vale, fin de la broma. Ya imagino que todos los que leeis este blog estáis suscritos a Raul (y si no, ya tardáis, torpedos). Me ha gustado mucho lo que cuenta sobre la zona de confort: el conjunto de creencias, hábitos, paradigmas y conceptos a los que nos acostumbramos y fuera de los cuales comenzamos a sentirnos incómodos. Entronca mucho con el terrorífico fenómeno de disonancia cognitiva (o cognoscitiva, según la literatura) y el efecto paradigma, de los que ya he hablado en alguna ocasión.

El cachondo de Raul dice que él es de la zona de confort. Y lo dice después de dejar el mundo de las grandes consultoras para dedicarse a bloguear, y dejar lo de bloguear (al menos en su faceta de consultoría y servicio a empresas) para dedicarse a reflexionar sobre su trayectoria profesional. Un confort de que te cagas, vaya. Raul es un valiente, un heroe corporativo, pero también es un tio humilde, lo cual le honra.

¿Cual es mi zona de confort? No sabría definirla bien, pero sí conozco alguna de sus fronteras. La más imperiosa para mi es la de aporrear puertas. Hasta ahora el crecimiento empresarial (y profesional, ya que estamos) se está realizando de una forma muy reactiva, y tengo que ponerme las pilas con la faceta comercial e ir abriendo nuevas líneas de colaboración. Como dije ya en su día, la parte comercial es la que llevo más flojita, y en vez de ponerme las pilas con ella como me propuse en su día lo que he hecho ha sido acomodarme en la zona de confort de los clientes que ya me conocen, confían en mi y con los que previsiblemente seguirán habiendo líneas de colaboración en el futuro.

Así que ya tengo buenos propósitos para año nuevo, y espero que no se queden en eso.

¿Cuál es vuestra zona de confort? ¿Con qué limita?

Bicicleta Biónica

Escrito el 24 de Noviembre de 2007 a las 11:48 

Bicileta Biónica

Escribir un blog a cara descubierta, con nombres y apellidos, tiene el problema de que uno no puede ser demasiado específico sobre según que cosas o personas se va encontrando por el camino. Si criticas a alguien, el riesgo de que te lea y se sienta identificado es bastante considerable, y si se trata de un cliente no es plan de ir haciendo amigos… De hecho Luís, que es cuasi-anónimo, suele tener mucho cuidado de dar detalles que hagan demasiado identificables a sus clientes, lo cuál hace que a veces sea un poco complicado leer sus posts (alguien dijo una cosa sobre un producto que vende una empresa que no quiero decir quienes son pero que le compran a otra empresa… :twisted:).

El caso es que hoy le entiendo perfectamente, porque quiero contar una historia pero no quiero que la persona y la empresa implicadas puedan verse identificadas, y es francamente complicado. En fin, transparencia ante todo, allá vamos:

Hace un tiempo escribí sobre las ocho o nueve alarmas en una reunión de ventas (los comentarios fueron añadiendo alguna más muy buena), y recientemente acabamos de vivir un caso absolutamente representativo de la “bicicleta biónica”. Os recuerdo que esta alarma se da cuando tu vas a vender un producto (bicicleta) y el cliente empieza a añadirle funcionalidades tipo localización por GPS, célula de hidrógeno, detector de semáforos en rojo… Como dije en su día, cuando esto ocurre, lo que tienes delante es un enamorado de la tecnología, no de tu producto.

En este caso además se ha dado otra alarma que quiero añadir al recopilatorio: iteraciones descendentes. Que un proceso de venta lleva más de tres reuniones sin empezar a tener algo muy, pero que muy concreto encima de la mesa, ya es bastante malo. Pero si encima a cada reunión que se va celebrando va asistiendo menos gente y de menos responsabilidad en la empresa, chungo cubata.

El proyecto parecía muy prometedor: buenos contactos dentro de la empresa, demostración de entusiasmo comedido con la propuesta, dimensionamiento adecuado para un proyecto manejable, posibilidad de exportar el modelo a otras empresas del grupo…Chachi. Lo malo viene cuando, después de una primera reunión de presentación de la idea, una segunda reunión de presentación de un proyecto concreto y la presentación de una oferta formal asociada a dicho proyecto… El cliente comienza a elucubrar ampliaciones. Y además comienza a añadir necesidades y productos que no tienen en principio nada que ver con el proyecto original bajo la tésis de que son necesidades que la empresa tiene hace tiempo y que quieren englobarlo todo en un proyecto global. Vamos, para que me entendáis: como si vas a vender ordenadores y te dicen que incluyas unas lavadoras nuevas como proyecto global.

Identificamos (el plural no es mayestático, es que trabajo como jefe de proyecto para la auténtica empresa proveedora) el riesgo de bicicleta biónica, y tuvimos que tomar una dura decisión:

Obviamente optamos por la opción dos, aunque el cliente nos empujaba hacia la uno. Solicitamos una reunión con la alta gerencia de la empresa para plantar nuestra pica en flandes, pero en lugar de eso sólo conseguimos una reunión con el personal técnico (iteraciones descendentes), que tras escuchar nuestras tésis durante una hora nos espetó un “ahora voy a hablar yo” y se pegó media hora construyendo castillos tecnológicos en el aire. Por cierto, es duro cuando alguien que no sabe de una determinada tecnología, y además te lo reconoce, te suelta frases lapidarias del estilo “eso de los motores de gasolina no funciona ni funcionará en la vida” (he cambiado la referencia tecnológica, pero para que os hagáis a la idea).

Hicimos lo único que podíamos hacer en esas circunstancias. Sonreir, recalcar hasta dónde podíamos asumir nosotros directamente y ofrecernos para ayudarles a encontrar una buena solución en la parte que no hacemos directamente, realizando una buena recogida de requisitos, una selección de proveedores, un proceso de negociación y contratación específico y un seguimiento y dirección de obra del proyecto mayor.

Eso fué hace tres semanas. Aun estamos esperando una respuesta, pero aunque la empresa para la que trabajo es optimista yo me temo muy mucho que mejor esperamos sentados… :-(

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