Uno por ciento
Escrito el 12 de Diciembre de 2011 a las 14:25
Escribo este mini-post con cierta reticencia, ya que creo que las obras de caridad, cooperación, voluntariado o demás actividades altruistas que uno desarrolle deberían ser lo más privadas posibles. No me gustaría que se pensase que hago el Fariseo o un alarde de supuesta virtud, pero por otra parte creo que es lícito ejercer cierta concienciación a aquellos con los que uno se relaciona y que, generalmente, se interesan por tu vida y tus opiniones (y si no, ¿qué hacéis leyendo este blog, cotillas?). Esta concienciación puede ser más importante, incluso necesaria, en tiempos de recesión y crisis como los que corren. Así que allá vamos.
Una vez más, como todos los años desde que empezó Proyectalis, he cuadrado la faturación del año y hemos destinado un uno por ciento bruto a proyectos de cooperación internacional, desarrollo, comercio justo, ayuda en emergencias y acción humanitaria. Bruto es bruto: 1% de la facturación, nada de restar gastos, amortizaciones, intereses y demás artificios contables. Bruto. Punto.
Para que no sea un “sopetón”, a principio de año cuadramos una cuota mensual con las ONG con las que colaboramos haciendo una previsión tirando a pesimista-realista, y si luego las cosas van mejor hacemos una aportación única en Diciembre para cuadrar ese uno por ciento redondeado al alza. Cuando miras el “numeraco” da un poco de dolor de bolsillo, pero realmente un 1% no debería ser la diferencia entre la supervivencia y la quiebra de la empresa.
Lamentablemente son muchas las empresas que, en su urgencia por reducir “gastos”, han eliminado estas partidas las primeras. Cuando luego uno analiza la cantidad de desperdicio (waste!) y sin sentidos que realizan muchas empresas, opino que más les valdría conservar el patrimonio Kármico y dedicar algo de tiempo a optimizar sus operaciones, con lo que es fácil conseguir mejoras no del 1% sino de un orden de magnitud por encima.
Por otra parte, está muy bien hacer pintadas y pancartas de “0.7% Ya! Pero ya mismo, oiga!”. Lo que pasa es que (y de nuevo se trata de mi opinión) uno puede exigir esas cosas con cierta moralidad cuando hace lo propio. O más. Así que 0.7% del PIB ya. Coño.
Pues eso. Que felices fiestas. Y que no olvidéis lo afortunados que sois. Como decía el Buda, “solo tienes motivos para estar agradecido y feliz“.
Creencias
Escrito el 19 de Noviembre de 2007 a las 21:11
Todos deberíamos creer en algo. Yo creo que me tomaré otro Jhonnie Walker.“
Yo creo en el Karma. No simplemente como un concepto bonito o como una metáfora, como una guía para la vida o como una fábula sobre cómo debemos hacer las cosas: creo a un nivel más profundo. Creo que, intrincada en la maraña elemental del universo, existe una física del Karma que hace que la vida nos devuelva las cosas que hacemos. Esto opera a nivel individual, pero también a nivel colectivo, lo cuál es una mala noticia para la raza humana habida cuenta de lo que le está haciendo al planeta. No soy el único. Hay legiones de personas que, en contra de la evidencia más superificial, piensan como yo, y hacen las cosas bien no solo porque es lo que se supone que deben hacer, sino porque creen firmemente en que con ello construyen una vida y un mundo mejores.
Creo firmemente en que si uno hace las cosas bien, las cosas tienden a salir bien. Puede que no de forma inmediata. Puede que no en la forma en la que uno predijo. Es posible que uno trabaje como un mulo para hacerse rico y al final solo cuente con la satisfacción de haber cumplido consigo mismo, y en los intersticios planares del multiverso el “enanito del karma” sonría al pensar que lo que realmente quería esa persona es ser rico para ser feliz, y que finalmente ha sido feliz.
Creo que cuando uno se encuentra en el centro del caos y todos obran de forma incorrecta uno no debe decir “bah, al demonio con todo, no voy a ser yo el único tonto que siga las reglas”. Todos los días cuando voy en el coche y alguien hace una pirula delante mía, algo que tanto a mi mujer como a mi nos saca de quicio, siempre terminamos nuestra sarta de exabruptos con un “sí, pero nosotros hacemos las cosas bien; porque al que hace las cosas bien, las cosas le irán bien”. Pensamiento positivo, algo en lo que también creo y de lo que también trata el karma.
Por esto me ha encantado encontrarme en Desencadenado (que sí, que ya lo se, que soy un groupie de Borja, qué le vamos a hacer) con la historia de Zappos. Imprescindible.
También soy un pasta-fari y creo en el monstruo volador de espaghetti, pero esa es otra historia que deberá ser contada…
PD: en un ejercicio de narcisismo nunca antes visto en este blog, voy a citarme a mi mismo en una conversación que tuve con un compañero médico este fin de semana:
Yo creo en la formación continua. Pero creo al mismo nivel al que creo en la gravedad o en los tres principios de la termodinámica, es decir, si alguien está intentando discutir conmigo sobre ello le prevengo que es mejor que ni lo intente, ya que no voy a desperdiciar mi tiempo en exponer algo tan simple y evidente.
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