“Ya, pero…”
Escrito el 27 de Agosto de 2009 a las 9:21
Si alguno os habéis paseado por la calle con “La semana laboral de cuatro horas” de Tim Ferris, cuya portada reza “no es necesario trabajar más”, con bastante probabilidad alguien os habrá abordado para preguntaros en tono de incredulidad “¿es verdad eso?”. Ese es el problema de los que hemos cambiado el paradigma laboral: que vivimos fuera de Matrix y no podemos salvarlos a todos.
Aprovechando estos días de descanso y reflexión, y a pesar de que mi pila de lectura pendiente amenaza con desbordarse, me ha apetecido releerlo de nuevo y me lo he llevado a la playa. Una amiga me hizo la pregunta del millón - ¿Es eso verdad? Le contesto que sí, que hay gente que no necesita más de cuatro horas a la semana para gestionar sus activos, siempre que previamente hayas automatizado los procesos al máximo y hayas conseguido una gran disciplina tanto laboral como en la gestión de tu tiempo, pero que lógicamente hay que ir empezando con objetivos menos ambiciosos. Pone cara de incredulidad y me dice “ya, pero eso le vale al que es rico”. Le contesto que no. Que yo por ejemplo he reducido mi joranda laboral a una 30 horas semanales, y que algunas semanas (por ejemplo en Agosto, que el pais se paraliza) he estado cerca de las cuatro horas semanales, lo suficiente para responder algunos correos, cerrar algunas fechas, estudiar algún pliego y “maquear” alguna oferta precocinada desde la playa, todo siguiendo el principio de Semler de “todos aprendemos a llevarnos trabajo el viernes a casa, pero no a escaparnos al cine un miércoles por la mañana”.
Sigue poniendo cara de incredulidad. “ya, pero es que tú tienes una empresa…”. Le digo que evidentemente. Que siendo asalariado va a ser muy complicado implementar un cambio de ese calibre, pero que mucha gente ha conseguido acuerdos de teletrabajo o han cambiado su tipo de relación con su empleador para pasar a ser freelance, y si eso lo acompañas de una mejora de la productividad del 50 al 80% (algo que yo he conseguido en algunos clientes en pocos meses de trabajo) puedes hacer el mismo trabajo que vienes haciendo ahora mismo en 15 o 20 horas a la semana, dejándote el resto del tiempo libre para ir haciendo todas esas cosas que estás postergando porque “el trabajo no te deja” (que esa es otra de la que hablar largo y tendido). Que mucha gente monta una empresa y se encuentra esclavizado a jornadas de 16 horas y estress galopante. Pero que en cualquier caso el que algo quiere algo le cuesta.
“Ya, pero es que eso es muy complicado, y además hay muchos riesgos, porque con la crisis que hay ya me dirás tú, y además de lo que yo trabajo ya me dirás tú como se monta una empresa, tú es que has tenido mucha suerte…”. Desisto. Sonrio levemente y digo “claro, tienes razón”, y cambio rápidamente de tema (lo buenos que están los mojitos que sirven en la piscina de la urbanización, o algo así). No puedes salvarlos a todos, Neo. No puedes salvarlos a todos.

“You have to understand, most of these people are not ready to be unplugged. And many of them are so inert, so hopelessly dependent on the system, that they will fight to protect it.



