Paul Buchheit on People, change and risk

Escrito el 29 de Enero de 2008 a las 10:33 

I think in general people are uncomfortable with things that are different. Even now when I talk about adding new features to Gmail, if it isn’t just a small variation or rearranging what’s already there, people don’t like it. People have a narrow concept of what’s possible than what really is possible. So they just get uncomfortable , and they kind of tend to attack it for whatever reason.
[…]
I’m suddenly reminded that, for a while, I asked people if they were playing Russian Roulette with a gun with a billion barrels (or some huge number, so in other words , some low probability that they would actually be killed), how much would they have to be paid to play one round? A lot of people were almost offended by the question and they’d say, “I wouldn’t do it at any price.” But, of course, we do that every day. They drive to work in cars to earn money and they are taking risks. They want to pretend that everything is risk-free.

Traducción:

Creo que la gente en general se siente incómoda con las cosas que son diferentes. Incluso ahora, cuando hablo de añadir nuevas funcionalidades a Gmail, si no se trata únicamente de pequeñas variaciones o reordenar lo que ya existe, a la gente no le gusta. La gente tiene un concepto de lo posible mucho más pequeño de lo que realmente es posible. Así que se sienten incómodos, y tienden a atacarlo con cualquier excusa.
[…]

Me acuerdo de repente de que, durante un tiempo, preguntaba a la gente que, sí estuvieran jugando a la ruleta rusa con una pistola de un billón de recámaras (o algún número muy alto, es decir, que en otras palabras tuvieras una probabilidad muy baja de morir), cuánto dinero pedirían por jugar una ronda. Mucha gente casi se ofendía por la pregunta, y decían cosas como “Yo nunca haría algo así, a ningún precio”. Pero por supuesto, todos corremos riesgos todos los días. La gente coge el coche para ir al trabajo y ganar dinero, y están corriendo un riesgo. Quieren pensar que todo está libre de riesgos.

Paul Buchheit es el creador de Gmail. El texto está extraido de Founders At Work.

Aeropuertos, autoayuda, sierras y demás

Escrito el 17 de Enero de 2008 a las 22:41 

Hace poco, en una reunión, uno de los asistentes comenzó a contar una historia sobre un libro que había comprado en un aeropuerto, y fue interrumpido de inmediato por otro de los contertulios que le espetó un “yo tengo una norma: nunca leas nada que se venda en los aeropuertos“. No haré muchas consideraciones sobre la frase, creo que cae por su propio peso (yo he visto en los Aeropuertos desde Funky Business hasta La Buena Suerte pasando por El Quijote o las novelas del Mundodisco). El caso es que no son infrecuentes este tipo de comentarios despectivos sobre los denominados “libros de autoayuda”. Y creo que se debe fundamentalmente a cuatro razones:

  1. El propio nombre es absolutamente desafortunado. Induce a pensar que todo el que lee un libro de este género es uin pobre hombre al borde del suicidio o que no sabe “como hacer amigos”.
  2. En este género hay de todo. Desde chorra-cuentos auto-evidentes (lease Fish) hasta algunas lecturas de las que se puede sacar algún poso.
  3. Casi todos estos libros tratan de transmitir una o dos ideas únicamente, por lo que después de ciento y pico páginas a uno se le ocurre si no sobraba algo de literatura. No se para a pensar si las dos cosas transmitidas le han valido la pena, o si toda la literatura ha servido para que el concepto no pase sin pena ni gloria.
  4. Se suelen apoyar en un tono emocional para enfatizar el mensaje: se acompaña de historias, cuentos, sucedidos o mensajes lacrimógeno-metafísicos, lo que hace que para muchos pierdan en seriedad.

Pero como dicen los americanos, no puedes juzgar un libro por su cubierta, y mucho menos por la colección o el género al que pertenece (aunque sí se puede juzgar a algunas personas por sus comentarios :twisted: ). Uno de estos libros es “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey, libro que os recomiendo (aunque sólo fuera porque en audio son tres horitas y poco, así que en una mañana de paseo te lo has ventilado). El libro da para mucho, así que hoy no voy a entrar en sus detalles, pero sí quiero aprovechar una historia que se cita en el mismo, relativa al séptimo hábito:

Suponga el lector que se encuentra con alguien que trabaja febrilmente en el bosque, cortando un árbol con una sierra.
—¿Qué está usted haciendo? —le pregunta.
—¿No lo ve? —responde él con impaciencia—. Estoy cortando este árbol.
—¡Se le ve exhausto! —exclama usted—. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
—Más de cinco horas, y estoy molido. Esto no es sencillo.
—¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? —pregunta usted—. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.
No tengo tiempo para afilar la sierra —dice el hombre enfáticamente— Estoy demasiado ocupado aserrando.

El séptimo hábito consiste en tomar tiempo para afilar la sierra. Engloba a todos los otros hábitos del modelo de los siete hábitos porque es el que los hace posibles.”

Pues precisamente me encuentro últimamente con muchos de estos leñadores, demasiado ocupados con los fuegos del día a día, las urgencias, las crisis, las pequeñas chorradas tácticas, los cafés, el coche, el marca… Y “no tienen tiempo” de dedicar esfuerzo al segundo cuadrante de la gestión de tiempo: lo importante. Lo que realmente marca una diferencia. Lo que en realidad nos hace mejorar. Me gusta también de este libro, precisamente cuando habla de los cuadrantes de gestión del tiempo, la historia de los cocodrilos: nos pasamos el día luchando con una pala contra un montón de cocodrilos, las crisis y las urgencias, que han invadido nuestra finca, pero no dedicamos tiempo para ir cavando, entre cocodrilo y cocodrilo, una zanja por la que los cocodrilos puedan salir de nuestra finca y volver al pantano.

Si queréis salir de la dinámica de apagafuegos, más os vale que empecéis a cavar un poco de vez en cuando. Y si alguien viene a ofreceros una pala, decidle cualquier cosa menos “no tengo tiempo“… ;-)

Pareto y Productividad

Escrito el 2 de Enero de 2008 a las 21:03 

Minipost disruptivo:

Si la semana normal tiene cuarenta horas y aceptamos como evidente la ley de pareto, el 20% de esas horas (ocho) genera el 80% de productividad.

¿Aceptaríais una reducción de salario del 20% a cambio de trabajar dos horas al día, cuatro días por semana? :-)

Pista: leyendo The four-hour workweek (entre otras muchas cosas que estoy leyendo al mismo tiempo)

Citas

Escrito el 23 de Noviembre de 2007 a las 14:41 

Un cínico es una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada” (Oscar Wilde)

Lo mismo se dice de los economistas.” (Tim Harford, El economista camuflado)

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¡Inter Project! (Y mucho material Scrum)

Escrito el 12 de Noviembre de 2007 a las 21:50 

JO-ROBA, ya era hora… :-D

La última vez que hablé de la situación de Inter-Project prácticamente me quejaba de la sensación de “calma chicha” que hay cuando termina un proyecto y esperas a que comience el siguiente. Esta vez realmente me empezaba a hacer falta, ya que ha coincidido un pico interesante de trabajo con que mi mujer se pusiera a todo trapo a preparar unas oposiciones y que me entrasen albañiles en la casa. Pero en fin, gracias a Diox nada que un buen Project Manager no pueda manejar con la mano izquierda… :twisted:

Los últimos proyectos que he desempeñado han tenido mucho que ver con Scrum, tanto a nivel de desarrollo como en lo que respecta a consultoría y formación, por lo que la certificación me ha venido francamente bien para ponerme las pilas. Aunque sinceramente la certificación ha sido el punto de partida: desde el curso de Madrid, mi interés por Scrum aumentó considerablemente, y aunque ya había leido los clásicos sobre el tema y había utilizado Scrum, durante el último mes he incluido a la lista User Stories Applied, de Mike Cohn (mi nuevo heroe ágil), Peopleware, y varios estudios, artículos y presentaciones de la Scrum-Elite, verbigracia, el anteriormente mencionado Mike Cohn, Jeff Sutherland, Ken Schwaber y Boris Gloger. Entre estos últimos os recomiendo “The Scrum Papers”, disponible para descarga por cortesía de crisp.se, la empresa de Henrik Kniberg (autor de “Scrum y XP desde las trincheras”) y todo el material disponible en Mountain Goat.

Todo esto me ha venido de fábula, ya que de repente y para mi sorpresa y alegría recibí una petición de una empresa bastante grandecita (cotiza en el NASDAQ :-O ) para que les montase un curso de Scrum en un tiempo record (bendito AdWords). Afortunadamente tenía mucho material ya listo para el curso del 15 y 16 en Sevilla, así que entre esto y toda la anterior preparación que os comento creo que ha quedado un curso de fábula. Yo personalmente me lo he pasado en grande, y creo que finalmente hubo bastante inquietud por progresar con Scrum en el futuro. Seguiremos informando.

Siguiendo con los recursos Scrum, tengo pendientes dos cosas: una es este video que encontré ayer en YouTube, dentro de la serie de sesiones Google Tech:

Pues si, el que veis es el mismísimo Padrino del Scrum, Jeff Sutherland. :-)

El otro es el libro (¡en castellano!) de Juan Palacio, posiblemente la persona que más ha hecho por popularizar Scrum en España. Tiene una pinta estupenda y prometo una revisión a conciencia en cuanto lo termine. Ante todo, muchas gracias, Juan ;-)

En fin, que aparte del tema Scrum, en el que estoy muy metido, las cosas van marchando francamente bien. He cerrado un bonito proyecto de desarrollo que parece apuntar a posibles ampliaciones en el futuro, comienzo en breve un proyecto de consultoría de un año, estoy con otro proyecto de gestión en paralelo que posiblemente me lleve a Munich dentro de un mesecito…Por cierto, el 26 y 27 estaré en Madrid impartiendo un curso de Scrum. Si alguna empresa quiere montar uno para el 28, 29 o 30… Me vendría muy bien de calendario, gracias… :-D

Ah, y que volvemos a la carga con los blogs, que los tengo abandonados… :-)

Una de Scrum

Escrito el 26 de Julio de 2007 a las 11:23 

Me encanta Scrum. Me parece elegante en su simplicidad, pero que nadie se lleve a engaños, es un framework muy poderoso siempre que se respeten a rajatabla sus reglas. En este sentido, ocurre como decía el ScrumMaster Miyagi:

ScrumMaster Miyagi

Tu Scrum “sí”…Vale. Tu Scrum “no”…Vale. Tu Scrum “supongo”, tarde o temprano…¡Chof! Aplastado como uva.”

Supongo que eso fue lo que le ocurrió a Chuidiang en su fallido intento por implementar Scrum. Tal como comenta Rodrigo Corral en el más que recomendable blog sobre programación “La masa, el ladrillo, la bota, el bocadillo…“, nadie dijo que Scrum no requiriese un esfuerzo. Y es que uno lee cosas como Scrum en cinco minutos o explicando Scrum a mi abuela y parece que esto es coser y cantar, pero no se debe confundir simplicidad con inmediatez: si uno se aventura por las aguas de Scrum sin contar primero con la experiencia necesaria en gestión de proyectos se puede acabar convirtiendo en el Scrum Master Jar Jar Binks (lectura MUY recomendada a la que llegué vía Navegápolis, igualmente recomendable).

Y no quiero decir que los documentos anteriores no sean estupendos (yo los tengo guardados y los uso). Pero no es lo mismo leer un artículo sobre física cuántica que ponerse a acelerar partículas al frente del CERN. En este sentido, a los que queráis profundizar en el uso y ventajas de Scrum os recomiendo fundamentalmente dos lecturas (aunque posiblemente no descubra nada a los que ya estáis metidos en el ajo): Agile Project Management With Scrum de Microsoft Press es el clásico, y tiene una definición muy concisa de los procesos y reglas de Scrum. No obstante, la parte relativa a las anécdotas y experiencias implementando Scrum es un poco oscura para mi gusto, quedándose en la superficie del proceso y no entrando en los detalles del día a día. En ese sentido es muchísimo más revelador el documento Scrum and XP from the trenches que, además, podéis descargar grauitamente.

Este último es sin duda magnífico, ya que está imbuido de la misma simplicidad que destila Scrum pero además te muestra al detalle cómo implementaron Scrum en una organización real, justificando cada una de las decisiones. Por ejemplo, comentan que sus Sprint duran tres semanas, y explica que es la longitud óptima a la que llegaron después de hacer varias pruebas, en las que comprobaron que si los sprint eran muy cortos, como prefieren los dueños de producto, se conseguían más entregas, más ciclos de realimentación pero también un mayor costo en términos de gestión (más reuniones de sprint, más documentación). En cambio, si los sprints eran muy largos, como prefieren los desarrolladores, había más tiempo para desarrollar, documentar y probar, además de tener menor carga de gestión, pero a cambio los desarrollos eran menos ágiles. Al final, comentan, la longitud del Sprint es un compromiso entre desarrolladores y dueño del producto, y ellos llegaron al compromiso de las tres semanas. Finalmente recomienda que, una vez escogida una longitud de Sprint, esta se mantenga inalterable para todos los equipos, de forma que se vaya formando a los mismos y acostumbrándolos a trabajar en esos plazos. Así es más fácil estimar qué se puede hacer en el Sprint y qué se saldría de las capacidades reales del equipo.

Bien, eso es gestión de proyectos en estado puro. Es incluso más, entra en el ámbito de la cultura corporativa y la madurez de las organizaciones en la gestión de proyectos. Y todo ello sin complejas fórmulas, tremendas herramientas ni farragosas burocracias. Además está mucho más justificado que el “los sprints duran 30 días y uno debe mantener el plazo” del libro de Microsoft. A lo largo del libro explican desde “trucos” para gestionar las reuniones de sprint hasta los campos que debería tener una lista de tareas de sprint o de producto, pasando por cómo mantener un “cuadro de mandos” físico del proyecto y como interpretarlo a simple vista. Genial.

Otra cosa que me encanta de este último documento es el uso que hacen de los paneles en las paredes, las tarjetas adhesivas y las pizarras. A lo largo de mi experiencia como gestor de proyectos, he encontrado que una pizarra en blanco y un taco de post-its son de las herramientas más poderosas con las que uno puede contar, y no estoy exagerando. Lo que pasa es que, y de nuevo entroncamos con Scrum, su elegante simplicidad hace que muchos no se las tomen en serio y piensen que uno está jugando a los consultores y perdiendo el tiempo cuando encierra al equipo a cal y canto y entre todos se dedican a pegar post-its por todas las paredes como si quisieran cambiar la decoración del edificio.

En cualquier caso, ¿Está Scrum orientado sólo a los desarrollos de software? ¿Podría usarse Scrum como método de productividad personal, en una especie de “Scrum de a uno“? ¿Son equivalentes el perfil de ScrumMaster y el del ProjectManager? ¿Merece la pena la certificación ScrumMaster? Creo que son preguntas interesantes a las que iré dedicando algo de tiempo en el futuro.

Pokemon: Gotta catch’em all

Escrito el 19 de Julio de 2007 a las 12:55 

Siempre que me encuentro con alguna referencia a “Pokemon“, la horrorosa serie de dibujos animados pero excepcional producto de un marketing que todavía sigue exprimiendo la vaca diez años después de su creación (acaban de sacar una nueva edición de la consolita de turno con las versiones “diamante” y “perla” o algo así) hago dos asociaciones con el mundo PresiónBlogosférico.

La primera es relativa a las redes sociales. Hace poco un empresario amigo me decía que no era muy amigo de los LinkedIn y Neurona de turno porque había una cierta tendendia a llenar tu red de contactos como fuese, en una especie de vorágine Pokemon de “tengo que cazarlos a todos”. Y es cierto. Nadie se cree que una persona con 1.500 contactos los conozca a todos y pueda dar referencias de ellos. A lo sumo sabrá quiénes son, y eso consultando la chuleta.

¿Cuál es un número óptimo de contactos? Evidentemente dependerá de la persona y su perfil. Un investigador de una tecnología muy específica puede que tenga ocho o diez contactos entre compañeros de trabajo y especialistas afines, mientras que un freelance o un comercial puede tener varios cientos. No creo que haya números mágicos, y tampoco creo que haya que llegar a un grado de intimidad similar al que comentaba Raúl hace poco, en el que puedas dar estupendas referencias de todos tus contactos. Al fin y al cabo, creo que todos tenemos algún amigo tarambana al que no podríamos recomendar laboralmente pero con el que nos iríamos de farra cualquier día a las doce del mediodía sin previo aviso y sin dudarlo un momento ;-) . ¿Desvirtua la red social el que lo tengamos como contacto? Depende de si para ti Neurona es una red social o una red laboral (hint: es la red de Infojobs)… Yo personalmente acepto algunas peticiones de contacto de gente que no conozco pero que se mueven en los mismos sectores que yo, o bien que me comentan que leen el blog (lo que para mi significa que tenemos intereses comunes). Otra gente es más restrictiva, pero lo que no entiendo es ir aceptando las invitaciones de los “cazacontactos” (a ellos les gusta llamarse “superconectores“) simplemente porque vemos que tienen varios miles de referencias que a lo mejor nada tienen que ver con lo nuestro. En todo caso, es posible que, como ocurre en el cerebro, los superconectores sean necesarios siempre que cumplan con su función de transmitir la información entre todos los nodos, algo que no estoy convencido que ocurra en las redes sociales.

La segunda asociación que suelo hacer con los pokemon es una de las ocho alarmas pajero mental que pueden darse en una reunión de venta y que ya referencié en un artículo hace poco. Para los que os lo perdísteis, la alarma “carta pokemon” se da cuando el interlocutor se dedica a ir enumerando todas las personas importantes a las que conoce y a las que podría hablarles de tí y de tu producto… “Pues sí, podría llamar a BilllGatesMon, y la semana que viene he quedado a comer con SteveJobsMon, aunque creo que quizás debería tantear primero a LarryPageMon“ (en la versión española podríamos hablar de JulioAlonsoMon, EnriqueDansMon, VarsavskyMon y similares ;-) ). Ante estas situaciones solo te queda asentir con cara de que te estén hablando del tiempo que hace, como si nada, o bien enrojecer de vergüenza ajena.

Como véis, enlazar casi cualquier concepto (los Pokemon, en este caso) con el mundo de las empresas, el management, los negocios, Internet y demás es tremendamente sencillo (hasta yo puedo hacerlo). Eso explica que prolifere tanto libro de “los hermanos Marx y los negocios”, “Sun Tzu en los negocios”, “El Tao de los negocios”, “Lecciones desde el green”… La verdad es que todo vale para la gestión…Y dado que, como dice Enrique, hay inquietud literaria en la blogosfera, ¿Alguien se atreve a escribir el libro de los Pokemon y la Web 2.0, o nos fusilarán con los derechos? :-D :-D :-D

Critical Chain Project Management (CCPM)

Escrito el 20 de Junio de 2007 a las 10:07 

CCPM CCPM nace en el 97 a raiz del libro de Eliyahu M. Goldrat, padre putativo no solo de esta criatura sino de la famosa Teoría de las Limitaciones.

Se basa en dos principios bastante elementales (si obviamos las partes que no son específicas de CCPM sino generales de TOC):

buffers

Aunque sin duda la teoría tiene sus defensores, que aseguran que la mejora en los tiempos de desarrollo y ahorros de coste en los proyectos es cercana al 50% y que incrementa drásticamente el éxito de los proyectos, la verdad es que yo no acabo de identificarme con ella. Para empezar, y como posible razon de mi poco gusto por CCPM, el libro en sí es insfurible. Son unas 100 páginas solamente, lo cual es relativamente poco para un libro teórico, pero es que encima está escrito al mismo estilo que “La paradoja“, es decir, novelado y contando un teórico curso sobre gestión de proyectos que el autor imparte, y en el que va contando línea a línea las conversaciones con sus alumnos. Para que os hagais una idea, el comienzo del capítulo 11:

Rick es de los últimos en llegar. Para su sorpresa, el pequeño auditorio está casi lleno. Probablemente se ha corrido la voz de que este coloquio iba a ser diferente. Muy diferente. Jim le hace señas con la mano. ‘Te he guardado un asiento’. Ahora no se podrá escabullir a los quince minutos”.

Pues así todo el rato. Respecto a la teoría, CCPM no deja de ser, desde mi humilde perspectiva, un PERT con esteroides. Así que empezamos mal, ya que no son pocos los que empiezan a renegar de PERT por varias razones: por ser más antiguo que los rodapies de la cueva de altamira y por asumir que la duración de las tareas es estimable de forma determinista al principio de los proyectos, optimizando un camino crítico que, a lo mejor, luego no es tal. La realidad es que la planificación no es un proceso discreto, sino un elemento situacional y continuo, y ese reajuste constante de la planificación es mucho más efectivo que CCPM.

¿Por qué? Pues veréis, a mi esto del buffer de proyecto siempre me ha recordado al sketch de Little Britain en el que el grupo de apoyo para obesos defiende una dieta en la que puedes comer cualquier alimento con el doble de calorías de lo recomendado siempre que comas solo la mitad. Pues vaya. Haz una estimación de tiempos, quitales un tercio y ponlo al final del proyecto: en el peor de los casos, tienes lo mismo que si hubieras hecho un PERT, pero si alguna tarea dura menos, eso que has ganado y que puedes emplear si se retrasan otras tareas.

Así mismo, CCPM tiene a mi juicio un problema grave: se basa en engañar de alguna forma a los recursos para que piensen que hay menos tiempo disponible del que realmente hay, y a exprimirlos para que finalicen las tareas antes de lo que naturalmente se supone que deberían durar. Por tanto hay varias posibles perversiones del modelo: que las personas que proveen las estimaciones se den cuenta del tinglado e incrementen sus estimaciones o que, aunque les digas que deben entregar en determinada fecha, piensen “total, ya consumiremos tiempo del buffer de proyecto”.

Por otra parte, CCPM asume que todos los proyectos tienen una estructura de “construcción”, con todos los recursos orientados a la convergencia en un último producto, por lo que si un recurso se retrasa, afecta al resto de recursos. Y lamentablemente todos los proyectos no son tan “cuadriculados” (estos son casi los mejores). Tal vez es que mi ámbito natural de trabajo son las TIC y las telecomunicaciones, quizas si me moviese en entornos más industrializados sentiría una mayor simpatía por CCPM…

En fin, que tengo mis razones para no ser un devoto de CCPM… Pero también soy una persona que, si bien no voluble, me dejo convencer con argumentos. Así que si alguien tiene a bien ilustrarme, le estaré devota y eternamente agradecido…

Fontaneros, Fontanerías y puntos de inflexión

Escrito el 20 de Junio de 2007 a las 8:30 

Intercambiando hoy unas líneas con Mario he utilizado casi sin darme cuenta una metáfora que me me comentaba un emprendedor hace poco: que hay que distinguir entre ser fontanero y tener una empresa de fontanería, es decir, entre ser un profesional freelance / consultor independiente y poner en marcha una empresa de consultoría. Son dos cosas muy distintas y sobre las que hay que reflexionar con cuidado, pues no sería el primer caso de profesional que sufre una “muerte por éxito” cuando decide ir ampliando su negocio y se encuentra con que es mejor fontanero que empresario.

PosavasosA eso se refieren también muchos gurús del management cuando distinguen entre el emprendedor y el empresario. En “la estrategia en el posavasos” (un libro muy ligerito y ameno, con el que a ratos estoy de acuerdo y a ratos en total y radical desacuerdo) enumeran varios perfiles necesarios en el equipo gestor de la start-up, y entre ellos separa el del emprendedor, que lanza la idea, diseña el servicio o busca la financiación, y el del empresario que gestiona la empresa, la pone en marcha y la hace rentable. Varsavsky es un caso claro de emprendedor que no cuaja como empresario, y este no es ni bueno ni malo en si mismo siempre que uno sea consciente de sus fortalezas y debilidades.

Quien más quien menos se imagina que, habiendo empezado este pasado Febrero, mi perfil se parece más a los primeros que a los segundos. Pero desde luego mi vocación es la de crecer. Y para eso hay un punto de inflexión muy crítico que, entiendo, se debe de meditar y planificar con muchísimo cuidado: la incorporación de las primeras personas a la empresa.

Actualmente, como ya comenté en su momento, opero como empresario autónomo, algo que todavía hace que mucha gente te mire por encima del hombro a pesar de los esfuerzos que algunos como el propio Mario (también aquí) o yo mismo hacemos porque esta percepción cambie. Como si tener una SL que se monta con 3.000 euros (que además se quedan en el banco, no se pierden) y se desmonta en una mañana fuese garantía de algo.

Pero en el momento en que tenga que contratar personas la cosa cambiará bastante: para empezar, salvo que sea gente que ya conozcas y en la que confies es muy complicado comenzar desde cero teletrabajando. Por otra parte, si se trata de perfiles con poca experiencia y a los que pretendes ofrecer formación y crecimiento es muy dificil garantizar una transferencia efectiva de expertise si no se comparte un mismo espacio físico (por mucho messenger y mucho skype que pongamos sobre la mesa). Hace falta un local. Y amueblarlo. Y comprar equipos.

Así pues, de una tacada, nos encontramos con salarios, seguridad social, local, suministros (luz, ADSL, comunidad), muebles, asesoría laboral, fiscal y contable… Hay una barrera de entrada, y los costes fijos comienzan a disparatarse. Uno siente la tentación de apretarse los machos y acometer todo el trabajo solo. Pero esto tiene un riesgo, y es que el día que te des cuenta de que realmente no puedes con más va a ser muy raro que puedas alquilar una oficina, obtener la licencia de apertura, contratar todos los suministros, amueblarla, equiparla y contratar a alguien en una semana.

Precisamente hoy, en mi titánica lucha por mantener mi blogroll vacío, llego (con mucho retraso, lo se) a este artículo de Loogic en el que Javier hace un primer esbozo de lo que podría ser un plan de negocio, y en sus comentarios hay muchos defensores de la teoría de crecer por saturación y, en la medida de lo posible, prescindir de oficinas.

Que si. Que es muy bonito montar una empresa distribuida y virtual, pero hasta los de Weblogs SL tuvieron finalmente que bajarse del burro y buscarse algo físico. Quizás es algo planteable cuando lo que quieres lanzar es algo puramente web como CODIGOxGRAFICO (¡Ay! que paradito que lo tenemos, justo cuando nos falta tan poco) o en la línea en la que comentaba Oriol en los comentarios del post de Loogic (un crack que desarrolla el código en 3-6 meses, un diseñador que lo maquea y a lanzar). Pero en las empresas brick&mortar que se sientan a la mesa con sus clientes las cosas no son en absoluto tan inmediatas.

Al final Javier lo tiene claro, y me parece que yo mismo dentro de poco tendré que dar el salto. Supongo que entrar en esa vorágine de costes es tan agridulce como cuando eres asalariado y te sube la retención del IRPF: significa que vas progresando… ;-)

Lola Alvarez y La buena suerte

Escrito el 25 de Noviembre de 2006 a las 13:29 

Tengo la teoría de que los libros de autoayuda empresarial - motivacionales, si lo preferís - exponen en general una sóla idea fundamental, máximo dos o tres. Generalmente se trata de principios que, si bien una vez expuestos son evidentes, no tienen por que ser generalmente obvios para el lector.

Paréntesis: Según el DRALE:

Evidente: Cierto, claro, patente y sin la menor duda.

Obvio: Que se encuentra o pone delante de los ojos.

Así, libros como el inefable “Quien se ha llevado mi queso” exponen un único principio: El cambio ocurre, puedes lamentarte o ponerte las pilas y adaptarte. El mérito del escritor (independientemente de si os gusta el libro o no, escribir un best seller es un éxito per sé) consiste en hilvanar ese principio durante ciento y pico páginas, hacerlo ameno, legible y exponerlo de tal forma que que cale en la conciencia del lector.

A estas alturas no creo que le descubra a nadie el libro “La Buena Suerte” de Alex Rovira. Tenéis un muy buen resumen de Jokin en Semana Vista (que poco te prodigas ultimamente, maldito ;-) ). La idea fundamental es que la suerte - que no azar - es algo que ocurre cuando se trabajan y producen las circunstancias favorables.

El libro es de los que me gustó, y por eso me ha gustado también encontrarme el pasado Jueves en ABC con un artículo de Lola Alvarez - con quien coincidí breve y profesionalmente a su paso por Supercable Andalucía - en el que la periodista suscribe las teorías presentadas en el libro con frases tan contundentes como las siguientes:

¿Suerte es prepararte a conciencia, formarte adecuadamente para poder llegar mas lejos en tu carrera, mientras otros pensaban que con los años de facultad ya habían tenido más que suficiente? ¿Suerte es dejar un trabajo fijo y lanzarte a la aventura de aceptar una oferta en otra empresa, mientras otros se contentan con una nómina fija garantizada casi de por vida? ¿Suerte es soñar con un futuro mejor y tratar de conseguirlo, mientras otros se acoplan al «esto es lo que hay» y ni sueñan en mover un músculo para cambiar sus horizontes? ¿Suerte es estar dispuesto a cambiar de ciudad, de país y hasta de continente, mientras otros tiemblan de pensar que dejarán de pisar su bar de toda la vida? ¿Suerte es sacar fuerza y corazón —de no sabes muy bien dónde— para enfrentarte a nuevas situaciones, retos y responsabilidades, mientras otros las rehuyen por principio, porque les es más cómodo quedarse tras la barrera y no arriesgarse nunca a nada? Ah, si a eso le llaman suerte… pues sí, soy una mujer con muchísima suerte.

Creo que no es casualidad que se publique este artículo el mismo día en que se anuncia que ha sido nombrada Directora General de la agencia EFE. Mi enhorabuena a Lola y mi recomendación a los visitantes de este blog para que leais el libro si sois aficionados a este tipo de literatura.

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Wiley, Barnett y Warren

Escrito el 20 de Octubre de 2006 a las 10:30 

Wiley es una editorial nacida en 1807. Entre su curriculum se encuentra haber publicado a autores como Washington Irving, Edgar Allan Poe o Herman Melville. A principios del siglo pasado se especializaron en libros científicos y técnicos. La calidad de sus publicaciones suele ser, hasta donde llega mi experiencia, asombrosa.

Barnett C. Helzberg es el creador de la compañía Helzberg Diamonds. Fue su presidente desde 1962 hasta 1995, periodo en el que convirtió la tienda familiar en un emporio de 143 establecimientos en 23 estados de EE.UU.

Warren Buffet es considerado por muchos el mejor inversionista de todos los tiempos, tal como dice la WikiPedia. No en vano, en 2003 figuraba como el segundo hombre más rico del planeta., y actualmente creo que sigue en el top 5. Si no sabías quién es y te interesan los negocios, haces bien en seguir leyendo este blog… 8O

What I learned when I sold to Warren Buffet es el libro en el que Barnett cuenta cómo acabo vendiendo su empresa a Warren y, además, condensa treinta años de sabiduría y experiencia en la gestión de un negocio de éxito. El libro está estructurado en capítulos cortos y cada capítulo cuenta con una anécdota o experiencia personal, un desarrollo y un resumen ejecutivo. Cubre áreas como gestión, toma de decisiones, recursos humanos, liderazgo, comunicación…Todo ello escrito con un lenguaje muy simple, enfocado y sin caer en tecnicismos ni mensajes vacíos.

PD: ¿Parecidos razonables? :mrgreen:

RichDadClub.es

Escrito el 17 de Octubre de 2006 a las 8:00 

Tras una serie de posts bastante largos, quiero intentar equilibrar las cosas con alguno más legible.

Hoy solo quiero dar a conocer la iniciativa RichDadClub.es de Jaizki, un habitual de estas páginas como ya habéis comprobado anteriormente. Se trata de conocer personas de tu área que estén interesadas en los negocios, las inversiones, las empresas y el networking. Para romper el hielo de las reuniones y establecer la tónica adecuada, se juega a casflow 101.

Cashflow Quadrant

Es un juego diseñado por Robert Kiyosaki , autor del best-seller Padre rico, padre pobre (de ahí lo de RichDad). En este libro, Kiyosaki explica su visión del mundo de los negocios y del por qué hay tanta gente que pasa su vida trabajando para poder pagar sus deudas y acabar con casi nada (la carrera de la rata) mientras que los ricos centran sus esfuerzos en la adquisición de activos y en hacer que el dinero trabaje por ellos (la vía rápida). También explica la necesidad de desarrollar tu inteligencia financiera al igual que has cultivado otras áreas de conocimiento, o habla de la falsa sensación de seguridad del empleado y del concepto que nos autoinculcamos de que ser empleado por cuenta ajena es más seguro que ser emprendedor.
Más allá de las enseñanzas de Kiyosaki, con las que uno puede estar de acuerdo o no en mayor o menor grado, es una buena iniciativa como decía para conocer gente interesante y divertida fuera de tu círculo habitual, gente que además cuenta con aficiones e interses similares a los tuyos (si estás leyendo este blog será por algo, ¿No?).

Si te interesa la iniciativa, hay una asociación en eConozco en la que puedes apuntarte, aunque lo primero que te recomiendo es que te pases por la página   RichDadClub.es  y por el Wiki, desde donde se están coordinando las reuniones. Por cierto que yo mismo estoy intentando montar una en Sevilla y ya somos  unos cuantos…Todos sois bienvenidos, así que ¿A  qué esperáis? Hay una reunión RichDad cerca de vosotros… ;-)

¿Quien dice que los elefantes no pueden bailar?

Escrito el 16 de Septiembre de 2006 a las 8:30 

Gerstner IBMEn Abril de 1993 Louis V. Gerstner fue contratado por su vecino para dirigir IBM. Gestner no tenía ninguna experiencia en tecnología (veía de ser el CEO en Nabisco, lo que le aportó el sobrenombre de el monstruo de las galletas cuando desembarcó en IBM).

En aquella época IBM arrojaba 8.000 millones de dólares en pérdidas después de haber incentivado el despido de 40.000 trabajadores.

Un año después, IBM arrojó un beneficio de 3.000 millones de dólares. 11.000 millones de diferencia para el Sr. Gestner.

Louis V. Gerstner cambió la cultura de IBM en un año. En aquella época, la estrategia pasaba por dividir la empresa en varias partes. Gerstner creyó que la totalidad de IBM era mayor que la suma de sus partes.

Las innovaciones de Gerstner incluyeron premiar el trabajo en equipo, concienciar a las personas de que sus competidores estaban fuera de IBM y no dentro, crear sistemas para medir el éxito y los resultados, premiar a los equipos por hacer las cosas rápidamente (fuera de la “parálisis por el análisis”)…

Desde que Lou Gerstner se unió a la Compañía en abril de 1993 hasta finales de 2001, el valor de las acciones de IBM cerció en más de un 800 por ciento y su valor de mercado aumentó en 180.000 millones de dólares. En este periodo de 9 años IBM ganó cuota de mercado en muchas áreas estratégicas (como servidores, software, almacenamiento y microelectrónica) y ha registrado más patentes que ninguna otra empresa estadounidense.

Gerstner cambió la cultura de una organización mulinacional en un año. ¿Imposible? ¿POR QUÉ?

Si queréis saber más sobre esta historia, tenéis a vuestra disposición el libro que el propio Gerstner ha escrito al respecto…Eso sí, os recomiendo la versión inglesa, porque yo he comprado la traducción al castellano y, como todas las de McGraw Hill, es simplemente horrorosa…

Consejos contra el estrés

Escrito el 10 de Septiembre de 2006 a las 10:20 

La gestión del estrés empieza a ser una habilidad necesaria en actual mundo de la empresa, tanto como lo han venido siendo la gestión del tiempo u otras disciplinas similares.

Gestion del EstresEste mes de Agosto, tras un Julio desesperante en lo que a estrés se refiere, decidí comprar este libro: “¡No te quemes!“, de Bob Losyk. Como todos los libros de autoayuda empresarial (yo prefiero llamarlos motivacionales), no encierran ninguna formula mágica, y la mayoría de las cosas que se exponen son bastante obvias, aunque no por ello evidentes. Sin embargo, proporciona una serie de ideas y conceptos claramente expresados, está muy bien estructurado, y puede leerse a ratos cortos o directamente leer sólo las partes que nos interesen (no estoy yo muy por la labor de aprender Chi-Kung por ejemplo ;-) ). Es por ello que recomiendo su lectura.

Algunas de las ideas que más me han gustado:

1. Aprende sobre el estrés, los mecanismos que lo motivan y qué hace con tu cuerpo. Muchas veces no somos conscientes de que ese dolor en el centro de la espalda, ese refriado que no acaba de irse, la dificultada para dormir, el lavantarnos cansados todas las mañanas, la falta de concentración o la irritabilidad excesiva no son más que síntomas de estres. A la larga, el estrés puede derivar en problemas serios, ya que ataca a los sistemas circulatorio e inmunitario y puede provocar depresión.

2. Diseña un plan para reducir el estrés. Estudia las causas de tu estres. Anota durante el día los momentos en los que notas que tu estrés sube y baja. Ponlo por escrito (otro día hablaré del poder de la palabra escrita). Fíjate metas, objetivos y plazos. Diseña estrategias y selecciona los medios de reducir estrés que mejor te convengan. Fija horas del día para dedicarlas a pasear, respirar, hacer ejercicio…

3. Haz ejercicio físico. Es el mayor eliminador de estrés que existe y mejorará tu salud y tu esperanza de vida, además de tu forma física, tu aspecto y tu autoestima. “No tengo tiempo” no es una excusa válida para no hacer ejercicio. No hace falta prepararse para la media marathon: Caminar una hora a buen ritmo es un ejercicio estupendo, y recientemente comentaron en el congreso de cardiólogos de Madrid que 16.000 infartos al año no se producirían si la gente simplemente andáse más.

4. Balancea tu vida personal con la profesional. El trabajo puede llegar a ser un fin en si mismo cuando sientes pasión por lo que haces, pero recuerda que existe toda una vida fuera de él. Muchas veces, pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestra familia, y esto nos estresa.

5. Gestiona tu tiempo. Sobre esta materia hay mucho escrito, y puede dar para una mini-serie de artículos. Basándome en mi propia experiencia, te diré que lo más importante para una estrategia de gestión del tiempo es un análisis previo de en qué ocupas tu tiempo. Toma notas cada dos horas sobre lo que has estado haciendo, en intervalos de 10 o 15 minutos. Clasifica las actividades en categorías (reuniones productivas, reuniones improductivas, teléfono, interrupciones, café, correo electrónico…). Estoy seguro de que los resultados te sorprenderán.

6. Alejate del politiqueo de oficina y los rumores. Hasta que leí este libro no me di cuenta de que, efectivamente, cada vez que un nuevo rumor se extendía por la compañía o siempre que chocaba con alguien de la empresa por motivos políticos, mi estrés se disparaba por las nubes. He apendido a alejarme de estos entornos siempre que sea posible. Cierto grado de política es inevitable en la empresa, pero no acabes siendo un pasillero.

7. Cuida lo que te dices a tí mismo. El cerebro es una maquina extraña y compleja, y reacciona a lo que nosotros mismos le decimos. Si repites mucho una afirmación, acabarás creyéndotela. Si te dedicas todo el día a decirte “estoy harto de este trabajo, vaya unas condiciones en las que estamos” lo unico que conseguirás es aumentar tu estrés. Busca cosas positivas y centrate en ellas. Si en la empresa no hay nada positivo, quizás deberías plantearte un cambio profesional y centrarte en lo positivo de ese cambio, disfrutar con la anticipación de un nuevo trabajo, nuevos compañeros…

8. Apaga la televisión. La televisión estresa. Punto. No estoy en contra de toda la televisión, y de hecho veo bastante, pero es cierto que me encuentro más estresado tras una tarde de sofá y tele de lo que estoy tras salir a pasear al perro, hacer ejercicio o jugar con mi hijo (cero estrés). Te reto a que cuentes las horas que pasas ante el televisor a la semana y luego me digas que no tienes tiempo para hacer ejercicio… ;-)

9. Relativiza. Me encantó una frase que leí hace poco en un libro que espero comentar en breve: La frase se la decía el autor a una amiga suya que había perdido una maleta en el aeropuerto y estaba haciendo un mundo de ello: “It ain’t cancer“. Muchas veces nos enfurecemos por asuntos laborales, o nos deprimimos porque no hemos logrado una venta, o algo que hemos planeado detalladamente falla por el único sitio que no habíamos previsto… En cualquier caso: No es un cancer. Se puede arreglar.

10. Define claramente tus responsabilidades. Si no lo están, habla con tu Jefe y explícale la necesidad de dejar cláramente delimitadas cuáles son tus funciones y cuáles no. Define tus objetivos y los criterios por los que van a medirse. Intentar hacer más de lo que a uno le toca, pensar que otros están haciendo nuestro trabajo (o, al contrario, están escurriendo el bulto) o pensar que hemos cumplido nuestra trabajo correctamente y que nos digan que no es lo que se esperaba de nosotros puede convertirse en una inagotable fuente de estres e insatisfacción laboral. Cuando tengas clara tu labor y tus objetivos, aprende a decir no cuando sea necesario.

Guy Kawasaki

Escrito el 28 de Agosto de 2006 a las 13:41 

Ultimamente no paro de encontrarme con él por la red. Desde que empecé a buscar información relacionada con emprendedores e Internet, el amigo Kawasaki aparece por todas partes.

Según cuenta en su web y en su blog, ha trabajado en Apple con Steve Jobs, escribe en Forbes, da unas cien charlas al año, tiene su propia StartUp, ha escrito ocho libros, es asesor o director de una docena de empresas, juega al hockey…¡Y tiene cuatro hijos! Luego la gente me dice que no tiene tiempo…¡Ja!

Guy Kawasaki ha recogido gran parte de su experiencia como emprendedor en un libro que va camino de batir records, The Art of Start. Como no pienso enfrentarme a la (posiblemente) horrorosa traducción que harán del mismo, me lo voy a mercar vía Amazon en cuanto reuna dos o tres libros más que me interesen. Por supuesto, acepto sugerencias. Tema: Internet, emprendedores, economía, negocios, gestión empresarial…O si hay algo que se me escape y quieras proponerlo, te estaré muy agradecido.

No todo el mundo comparte mi admiración por Guy Kawasaki. Pero como mínimo hay que pensar que alguien que tiene unos 30.000 suscriptores de su blog debe tener algunas perlas interesantes de sabiduría a las que atender…Os recomiendo empezar por sus 10 posts más leidos.

Guy tiene mucho material y un blog muy interesante, creo que será asiduo de este vuestro blog. Por cierto, en su página web hay una broma relacionada con la marca de motos homónima…¿Alguien la pilla? ;-)

Nota: Guy Kawasaki trabajó en Apple como “evangelista“…¿Cuántas empresas españolas crearían un puesto de trabajo similar? Luego nos preguntamos por qué no es posible un Silicon Valley en España:-(

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